Opinar sobre fútbol resulta delicado. Insisto en la afirmación después de tantas polémicas que con frecuencia presentan un tono ofensivo, que tampoco dura porque la diferencia en los argumentos de una y otra parte saltan a la vista de los más sensatos aficionados. Hay un popular dicho admitiendo que «puede engañarse una vez a uno, o a un ciento, pero engañar a todos ya es imposible».
Cuando las cosas no ruedan a favor, urge afrontar el problema con serenidad, pensando que hay tiempo por delante para enderezar la situación. Lo reconocíamos ayer: «A pesar de los malos resultados del Deportivo, solo van disputadas once jornadas de Liga». Todo lo dicho parece ajustarse a la realidad del momento, en ese intento por ayudar a salir del peligro que es de lo que se trata. «¿Y qué decir del futuro?», pregunta que estará planteando ese seguidor más temeroso al que asusta echar un vistazo a la realidad.
En el fútbol casi siempre existe una vía para tranquilizar a los incondicionales. El argumento a manejar en este momento, ofrece solidez para convencernos de que cruzar la distancia que va de arenas movedizas a tierra firme es posible. Debe serlo, sobre todo para el equipo que demostró ser el mejor de su categoría en la última temporada. Primer paso, ganar al Levante.