Chequia tiene a su favor la pista y su juego ofensivo en la final ante España
15 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Praga acoge desde mañana una final de la Copa Davis muy abierta. Y, con la dificultad que entraña un pronóstico, si tuviese que dar un favorito, me inclinaría ligeramente por la República Checa debido a que la superficie rápida y bajo techo favorece su estilo más plano y directo de ataque, frente al juego más de desgaste de España.
Individuales
Los locales, algo más fuertes
Los checos parten, para mí, como algo más fuertes. Tomas Berdych puede ganar sus dos individuales, si bien el duelo contra David Ferrer se presenta muy parejo. Con el condicionante de la pista tan rápida, le daría al jugador local un 55% de opciones ante nuestro número uno, que nunca deja de sorprendernos. En esta superficie, el otro checo, Radek Stepanek, me parece más fuerte que Nicolás Almagro o Feliciano López, pero -y esto también es importante- se cruzarán el domingo, cuando esté ya más fatigado. En la anterior final en Barcelona, Stepanek arrasó a Ferrer durante los dos primeros sets sobre tierra, y el español solo fue capaz de voltear el partido de forma épica. Se presenta atractivo.
El doble
Los peores rivales posibles
Vivimos estos días la euforia por el brillante título del Masters de dobles de Marcel Granollers y Marc López, de los que ya habíamos apuntado su potencial. Pero, si hay una pareja potente en la Davis es la checa. Invicta este año, forma un tándem fantástico, complementario por el servicio y el juego de fondo de Berdych y la volea de Stepanek. Dos deportistas expertos que jugaron mucho tiempo juntos. El estilo de Radek nos lleva al tenis de épocas anteriores. Representa a un tipo de jugador que se fue extinguiendo en el circuito al irse ralentizando las superficies, algo que casi imposibilitó la supervivencia de profesionales del juego de saque y volea. Similar perfil ofrece Granollers. Los españoles también son complementarios. La variedad e inteligencia de López y la potencia de su compañero. Ese punto se presenta atractivo.
La presión
Dos equipos bregados ante la responsabilidad de jugar por su país
Una final conlleva una presión añadida porque los tenistas representan a su país. Esa responsabilidad puede generar más nervios, y perjudicar el rendimiento, o traducirse en motivación, con lo que suben las prestaciones. Los checos ya superaron la presión en otras situaciones similares y su única ansiedad puede llegar por los 32 años transcurridos desde su último título en 1982. Tienen a favor su condición de locales y la superficie. Almagro y los doblistas españoles tienen menos experiencia en este tipo de situaciones. Pero el equipo español, sin Nadal, y fuera de casa, no tiene presión alguna. Lograr así el título sería una hazaña, lo que puede actuar como un incentivo en el aspecto mental.
El cansancio
Stepanek y Berdych, ante tres partidos al mejor de cinco sets
En principio, la República Checa alineará a los dos mismos jugadores los tres días de la final. Berdych y Stepanek, este último a sus 33 años, afrontarán tres encuentros al mejor de cinco sets, sin días de descanso, un reto exitente. Sus otras dos bazas bajan mucho de nivel, aunque ya vimos que gente como Rosol, el verdugo de Nadal en Wimbledon, se juega todo a blanco o negro en pista rápida cubierta. En cambio, todo apunta que España alineará hasta a cuatro jugadores diferentes, dos en los individuales y otros dos en los dobles.
Estilos
Dos escuelas frente a frente
Stepanek y Berdych representan a una vieja y fantástica escuela checa. De un país pequeño salieron jugadores como Jan Kodes, Ivan Lendl, Petr Korda, Miroslav Mecir... España ha protagonizado un bum en los últimos años por la cantidad y variedad de jugadores que genera. Parecía que no habría recambio en el doble para Verdasco y Feliciano y surge una pareja bien compensada y que... ¡Gana el Masters! Dos jugadores diferentes, uno de tierra y otro de pista rápida, que se lo pasan bien en la pista y se nota. Esa alegría resulta muy de agradecer.