La Liga Endesa se queda sin uno de sus clásicos, un artista de las cercanías del aro
10 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.¿Conocen el chiste del loro que todas las noches salía de la jaula y se iba a casa del vecino por el tendal de la ropa, hasta que un día el citado vecino se cansa y decide ponerle electricidad al cable? Esa noche el ave se sorprende por los problemas de equilibrio y exclama: «Tantos años haciendo lo mismo y hoy me pongo nervioso».
A Bernard Hopkins le sucede algo parecido. Son tantos años jugando al baloncesto que debería estar curado de los nervios, pero estos días se nota inusualmente inquieto. En su caso, lo que siente es la electricidad de un periplo que se cierra, saber que está diciendo adiós a la adrenalina del aro. Está pasando página a un año en Gran Canaria, siete en Valencia (en dos etapas), dos en Tenerife, dos en Valladolid, dos en San Sebastián y algo más de dos en Santiago. En cada puerto dejó huella y, a partir de la próxima campaña, cada vez que vuelva al pabellón de Sar verá su camiseta luciendo a unos palmos del techo. Es la primera que retira el Obradoiro en su historia.
El propio Hopkins se confiesa sorprendido con el reconocimiento: «Solo puedo decir gracias al club, a los entrenadores, a los jugadores y a la afición. Yo no quiero puntos, quiero trabajo cien por cien para ganar partidos. Aquí no he metido muchos puntos, pero creo que el club entiende mi personaje, un jugador que lleva en esta Liga desde el 96/97. No llegó a dos metros, no soy muy alto, no salto mucho, pero entiendo este deporte».
No es fácil decir adiós a todo eso, y así se desprende de sus palabras: «Mi corazón quiere continuar en el baloncesto, pero es difícil. Estoy muy contento aquí. No quiero ir a un equipo que no conozco, volver a empezar otra vez. Sé que fiche por dos meses, vine por ese tiempo para ayudar, estamos cuatro dos. Si ganamos al Murcia sería cinco dos, un buen trabajo. Son muchos años de baloncesto. Son días muy duros, es una semana muy dura. Me llaman mucho de medios de comunicación, de anteriores equipos, presidentes, entrenadores, jugadores...». Es el ruido que precede al silencio, el tránsito del frenesí de la competición a una nueva etapa.
Lo cierto es que el poste bajo de la Liga Endesa suelta una lágrima porque pierde a uno de sus clásicos. Él mismo lo resumía el pasado curso en una reflexión inequívoca: «Hopkins es poste bajo».
BERNARD HOPKINS jugador DEL OBRADOIRO