«Tiré duro hasta el final porque quería celebrarlo con un podio». Así, de esta forma, justificó que no aflojara en la carrera de ayer, en la que le servía con sumar solo dos puntos. Porque, después de un año que califica de «muy duro», a Márquez no le llegaba con ganar. Quería más.
«Es increíble, estoy contentísimo después de un año muy duro, porque en invierno sufrimos mucho con la lesión, y hasta llegué a temer que no podría volver a correr», dijo Marc, recordando los problemas de visión que le atormentaron durante meses. «Doy las gracias al equipo, que ha estado siempre formidable y me apoyado mucho, sobre todo en los momentos más difíciles. Somos una piña y esa es la clave de nuestro éxito». El campeón se acuerda, y mucho, de las barbacoas que le organizaban sus mecánicos cuando no podía entrenar, en pretemporada. «No ha sido fácil porque Pol ha hecho un gran campeonato, le felicito, y todas esas victorias en la última vuelta, sacándole solo cinco puntos pero aumentando poco a poco la ventaja, han sido la clave», dijo.