El miedo es libre; nadie sabe nada

DEPORTES

26 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Conocí a Arsenio en la temporada 1949-50, cuando el de Arteixo destacaba marcando goles en el Bergantiños. Terminada la temporada, Arsenio era el mejor goleador del fútbol gallego y de inmediato pasó como titular al Fabril, en donde algún periodista se atrevió a pronosticarle un futuro triunfal, como así sucedería cuando recibió la alternativa en el Deportivo, éxito que vería prolongado años más tarde como entrenador. Arsenio colgó las botas después de cumplir una misión encomendada por el doctor Toba, entrenador del Real Oviedo, equipo que marchaba en la Liga amenazado seriamente por el descenso a Segunda. Agotándose el plazo para fichajes, Eduardo Toba pidió como refuerzos al noiés Matito, y a los coruñeses Jaime Blanco y Arsenio. El Oviedo no bajó y, con treinta y cuatro años, el de Arteixo decidió retirarse del fútbol, cambiando su tarea por la de entrenador donde pronto recibió nota sobresaliente con un prestigio reconocido en toda España.

Desligado definitivamente del fútbol, ayer resultó imposible conseguir que Arsenio entrase a opinar en vísperas de ese Celta-Deportivo de mañana. Hablé con el filósofo del fútbol, como hace más de treinta años le bautizó Sarmiento Birba, y lo único que conseguí fue que le diera la razón a Zé Castro quien confesaba ayer en La Voz de Galicia: «Nunca sé cómo va a darse un partido, antes de que se juegue».

Arsenio da la razón al futbolista portugués: «Es cierto. Antes, no lo sabes y, después de que se juegue, tampoco te explicas gran parte de lo sucedido en el campo».