Enrique López: «He hecho vida de convento: comer, dormir y entrenar»

xavier lombardero REDACCIÓN / LA VOZ

DEPORTES

<span lang= es-es >Manos ganadoras</span>. Duras y encallecidas de ganar la Concha, ligas o campeonatos de España
Manos ganadoras. Duras y encallecidas de ganar la Concha, ligas o campeonatos de España .< / span>

Tras ganar campeonatos en distintos barcos y clubes, cumple 40 y se retira

15 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

En el mundo del remo todos conocen a Kike. Enrique López (02-10-1972, Tapia de Casariego) es para muchos el mejor bogador de las dos últimas décadas. En el banco fijo del Cantábrico lo ha ganado todo y es un reconocido maestro en la competición de batel. Cumplidos los 40, se retira de tirar del palo al más alto nivel. Dice que las normas de la liga ACT de traineras no favorecen ni el espectáculo ni la excelencia deportiva. Los clubes seguirán llamándolo como técnico pues a pesar de alguna decepción, las traineras son su vida. Hoy descansa en su pueblo, siempre cerca del mar.

-¿Está cansado?

-Ganas y motivación cada día tengo más pero me desmotiva la gente que dirige este deporte. No está organizado con igualdad de reglas y trato. En la liga ACT hay limitaciones y cupos de remeros para favorecer a ciertos clubes, los guipuzcoanos, y eso mina el espectáculo. Quienes más presumen de cantera son precisamente los clubes que más remeros de fuera tienen. Ahora que no hay dinero en el remo, otra vez ven la luz y todo el mundo querrá ir a Orio, Hondarribia... No les hará falta pagar. Sin embargo, fueron cántabros, que son selecciones de deportistas, como también lo es Tirán, donde más se evolucionó el remo en estos años.

-¿No es importante la cantera?

-Habría que buscar fórmulas para potenciarla pero no limitar a los que no son del pueblo. La gente de la cantera tiene que remar pero estar bien rodeada de los mejores. Mira, veo más ético lo de Kaiku, un equipo hecho a base de billetera, que poner cupo a los buenos.

-Castropol, Orio, Astillero, Pedreña, Zarautz, Urdaibai... ¿Cuál fue su época más feliz?

-En todos fui a ganar. Orio fue una etapa muy buena y en Astillero, excepcional. En el autobús ya sabías que ganaríamos.

-¿Qué hará como veterano?

-Casi prefiero un equipo humilde, para empezar desde abajo pues por arriba la manipulación y las zancadillas a menudo impiden hacer bien las cosas.

-Dicen que exige mucho.

-Me ha costado desengaños, me tomo esto muy a pecho, pero ni soy dictador ni mala persona. Es deporte. No por quedar bien con uno dejo a 13 tirados. El que no sube al barco es porque no ejecuta lo que le enseño.

-¿A qué ha renunciado para estar estos años a alto nivel?

-A la familia, a los veranos. Llevo remando desde los 14 años. Es mi profesión, pero muy sacrificada. He hecho vida de convento: comer, dormir, entrenar...

La sombra del dopaje planea sobre el remo

-Los médicos del ciclismo están ahí, pero no conozco ningún positivo. Sí gente que habla por despecho y que, con cortinas de humo, intenta desprestigiar. Yo nunca he buscado nada ilegal, pero bueno, a veces te gana gente que no sabes de dónde han salido. De pronto, de burros hacen caballos de carrera.