El granate Sergio Lloves resalta el carácter luchador del equipo que busca el ascenso
20 sep 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Sergio Lloves tuvo un excelente regalo el día de su 25 cumpleaños. El 2 de septiembre mantuvo su portería a cero en el choque contra el Alondras en la segunda jornada de liga. No fue la única ocasión. De los cuatro partidos que ha disputado hasta el momento con la camiseta del Pontevedra en liga, el exmeta del Rápido de Bouzas ha encajado un único tanto.
El gol que subió al marcador fue producto de un cúmulo de circunstancias negativas. Un robo de balón a raíz de una falta no pitada, un defensor lento y confiado, una excelente parada en un uno contra uno y un balón rechazado que entró llorando por la línea de gol.
«Cuando llevas tres o cuatro partidos sin encajar, sabes que el primer gol que vas a recibir o es un golazo antológico o, por el contrario, es un churrazo. Este fue un churro», detalla Lloves, en referencia el tanto que marcó Poratti en el triunfo del Racing Vilalbés el pasado domingo en Pasarón (0-1).
Sergio Lloves fichó este verano por el club granate, pero llegaba a orillas del río Lérez después de una lesión de larga duración. En enero se había roto la rodilla. Y a pesar de que el plantel que dirige Milo Abelleira contaba con Lorenzo como portero titular -jugó 37 de los 38 partidos de la pasada temporada-, una ligera lesión en pretemporada le abrió las puertas de la titularidad al redondelano. «Si pensaba que viniendo al Pontevedra no iba a ser titular, entonces no vendría», precisa. «Sé que la cosa está difícil y complicada, ya que Lorenzo, además de ser un gran portero, tuvo un muy buen año».
De momento, disputó los 360 minutos oficiales de liga. Lloves y Lorenzo disfrutan de una competencia sana. «Nuestra relación es de uña y carne», subraya el portero que marcaba goles en verano. Antes de decantarse por la portería, Lloves jugó de delantero.
La historia no esconde enigma alguno. Como todo niño redondelano al que le gusta el fútbol, o defiendes los colores del Choco o los del Casa Paco. Lloves eligió a los últimos. En una liga local circunscrita al municipio, el portero lucía la elástica de delantero, mientras que en el torneo en el que competían equipos de Vigo, se enfundaba los guantes para blindar la portería. «Marcaba goles», recuerda. Aunque prefirió estar bajo palos, esa virtud con los pies le permitió cobrar gran protagonismo en el Rápido de Bouzas, club en el que militó las dos últimas temporadas. «En el Bouzas iniciaba yo las jugadas, tenía mucho protagonismo», sostiene Lloves, que en torneos veraniegos también abandona la portería para jugar de atacante.
Su papel cambió en Pasarón. «Me está costando adaptarme a los golpeos un poco más de lo que esperaba -explica-. En el Bouzas trataba de dársela en el pie al compañero, aquí la idea es buscar más las disputas de cabeza».
No echa de menos la vida del Baltasar Pujaltes. Reconoce que con el paso de los días, «voy a más, pero aún me falta estar en mi mejor momento». No teme jugar en Pasarón, y tiene entre ceja y ceja una misión: «Hacer feliz a la afición, una afición que se merece el ascenso». Al mismo tiempo, les envía un mensaje. «Ellos podrán decir que somos malos si perdemos, pero nunca perderemos un partido por no luchar -afirma-. El que no viene a insultar sabe que somos un equipo luchador».
Dará la batalla para ascender al equipo, «en una Tercera División de lo más competitiva, ya que solo hay que ver los resultados que se están dando». El Pontevedra, describe, «es una gran familia, y aquí todos queremos demostrar que somos jugadores de fútbol».
Y ser portero le hace feliz. «Gracias a ello llegué hasta el Pontevedra, como jugador, no sé qué sería de mí».