04 sep 2012 . Actualizado a las 07:00 h.
El madridismo está acostumbrado a festejar los goles como lo que son: la culminación del juego de su equipo. Y esos son los socios y aficionados del club que paga a Cristiano Ronaldo. El jugador ha escogido un camino espinoso y que le perjudica claramente para manifestar en público que está cabreado. Es muy difícil saber si tiene razón o no, porque solo unos pocos conocen por el momento los motivos de sus quejas, pero las formas dejan mucho que desear. Primero muestra desidia después de marcar y después se hace el encontradizo con la prensa. Quizá haya utilizado antes otras maneras de expresar su disconformidad y no le hayan hecho caso, pero se olvida de quién es y lo que representa.