Toque de atención de Herrera

Xosé Ramón Castro
x. r. castro VIGO / LA VOZ

DEPORTES

El técnico analizó durante 45 minutos con el plantel del Celta el mal inicio

28 ago 2012 . Actualizado a las 04:21 h.

Caras largas y silencios significativos en A Madroa el día después de encajar la segunda derrota de la temporada en el regreso del Celta a Primera. Fue la continuación a una larga charla que tuvo lugar en el vestuario por espacio de 45 minutos en donde Paco Herrera le dio el primer toque de atención al plantel. Los vigueses no estuvieron a la altura en Anoeta y después de dos jornadas todavía no han conseguido inaugurar su casillero de puntos.

«Nos dijo que no fuimos nosotros en la primera parte, ese equipo atrevido que suele ser descarado», comentó Natxo Insa tras el entrenamiento, uno de los pocos que dio la cara mientras jugadores como Augusto o Cabral apostaban por el silencio.

Porque en dos jornadas, y aún siendo partidos muy distintos, el Celta ha evidenciado dos signos preocupantes. Por un lado las facilidades en defensa, encajando tres goles y recibiendo cinco balones al palo. Arriba, un solitario gol de De Lucas y ocasiones a cuentagotas, casi siempre de la mano de Iago Aspas. «Ya sabemos que en donde tenemos el problema es en las dos áreas. Hay que estar bien tanto en un lado como en otro, no podemos caer en el error de decir que cuando se defiende somos cuatro y los dos pivotes defensivos y cuando se ataca lo hacen los cuatro de arriba, sino que una buena salida de balón o una buena salida atrás permite un buen ataque», prosiguió Insa en su discurso. Al margen de las dos áreas, tampoco el medio campo se libra del mal día. Los txuri urdin ganaron todas las acciones del primer tiempo.

La filípica de la mañana de ayer en A Madroa fue la continuación del aviso de Paco Herrera en los intramuros de Anoeta durante el descanso. No era el momento de hacer sangre, pero sí de advertir del desastre. «Nos dijo que no estamos siendo nosotros, que había de reaccionar ya porque se nos iba el partido. También las cuatro consignas para darle la vuelta a la situación». La idea funcionó de inicio, pero terminó diluyéndose.

Después de los 45 minutos de charla del técnico el entrenamiento, previsto para las once y que arrancó cerca de las doce, fue la continuación del velatorio. Carrera continua para todos sin un solo ruido. Incluso un paseo, a paso muy corto, para los titulares, que se retiraron antes con caras largas y que purgaron sus penas en el gimnasio. «Somos conscientes de que no hicimos un buen partido», reconoció uno de los capitanes, que considera la autocrítica el primer avance.

Tras la sesión, silencio. Muy pocas declaraciones y el único deseo de pasar página. La mayoría de los jugadores abandonaron las instalaciones de A Madroa con celeridad para disfrutar del día y medio libre de descanso. Paco Herrera y su segundo, Ángel Rodríguez, se quedaron en su particular laboratorio y fueron los últimos en salir minutos después de las dos de la tarde.

La solución a los males celestes en este arranque liguero pasan por el partido del sábado desde las cuatro ante Osasuna. Porque estrenar el casillero no puede dilatarse más, porque los rojillos pueden ser un rival directo y porque después llegará el primer parón liguero y al regreso tocará visitar al Valencia.

Los vigueses han encajado 3 goles y recibido 5 palos

en dos partidos