El partido que enfrentó ayer a las selecciones sub-15 de España y Francia puso el broche a tres días intensos de baloncesto en el pabellón de A Raña. Los jóvenes valores de dos de las grandes selecciones del panorama actual a nivel europeo salieron decididos a completar el pleno de victorias, después de derrotar a los combinados griego e italiano en los días precedentes. Y ayer volvieron a demostrar que eran los dos mejores equipos del torneo, con un afán competitivo que a buen seguro hará que muchos de los integrantes de esta generación lleguen algún día a la élite.
El partido estuvo marcado por la emoción desde el primer minuto. Francia dominó la primera parte del encuentro, llegando al descanso con un marcador favorable de 28 a 41 que parecía refrendar el poderío de los galos, muy solventes en los dos choques precedentes.
Arreón de España
En el descanso, la charla de José Silva a sus pupilos cambió por completo el signo del partido. La selección española salió enrabietada a voltear el marcador, y no necesitó ni cinco minutos para conseguirlo. Sergi García y Xabi López tomaron ayer el relevo de Jonathan Barreiro y Santi Yusta en el terreno anotador, deleitando al entregado público de A Raña con un festival de canastas de todos los colores.
España endosó un parcial de 27-0 a los galos en este período, que parecían noqueados ante el empuje de los de José Silva. Pero Francia también sacó su orgullo para enjugar la diferencia, llegándose al último cuarto con una igualdad en el marcador que acabó llevando a los dos equipos a la prórroga.
En el tiempo añadido, los nervios estaban a flor de piel en ambas selecciones. Después de tanto esfuerzo, ninguna quería quedarse con el amargo sabor de la derrota. España supo contener mejor los nervios para acabar llevándose la victoria por 91 a 88, lo que provocó un estallido de júbilo que los chicos tardarán mucho tiempo en olvidar. Al final, el público reconoció el esfuerzo, porque unos y otros demostraron que el futuro del baloncesto europeo está asegurado.