El aperitivo del regreso del Dépor a primera sirvió también de prueba para una de las claves del ascenso: la afición. Si durante el año en segunda los seguidores no fallaron al equipo blanquiazul, por lo visto ayer en el campo, los de Oltra contarán con un arma más a la hora de buscar la permanencia. Riazor rondó la media entrada y los cánticos no cesaron en todo el encuentro.
Los aplausos sonaron incluso antes del comienzo, cuando Valerón y Manuel Pablo aprovecharon la cita para ofrecer a los aficionados la copa que acredita al Dépor como campeón de Segunda. A partir de ahí, el equipo sintió el apoyo de la grada en todo momento.
Exactamente lo contrario a lo que experimentó Adrián. El público no ha perdonado al delantero que abandonase al equipo después del descenso y se lo recordó varias veces, invitándole a abandonar Riazor. El asturiano, ayer en el extremo derecho, tuvo mucha peor acogida que otro ex deportivista como Filipe Luis, que en la banda contraria apenas escuchó algunos silbidos de reproche.
En cuanto a las ovaciones, la primera se la llevó Abel Aguilar, por un caño cerca de la medular para iniciar una jugada de ataque de los locales. El despliegue físico del colombiano ha provocado la rápida comunión con la grada, que también volvió a rendirse a las genialidades de Valerón..