Galicia navega imparable

Antón Bruquetas

DEPORTES

La tripulación española femenina de Match Race, en la jornada de ayer.
La tripulación española femenina de Match Race, en la jornada de ayer. Jorge Zapata < / span>efe< / span>

Echegoyen y Toro aseguran la tercera medalla gallega y hoy disputan la final ante Australia

11 ago 2012 . Actualizado a las 15:24 h.

Han logrado un éxito mayúsculo y lo han celebrado de la misma forma que llegaron hasta aquí, sin apenas hacer ruido, pero con mucho trabajo y tesón para superar las dificultades que se encontraron en su travesía a los Juegos Olímpicos. Poco después de poner un pie en tierra firme en el pantalán de Portland, junto a Weymouth una de las localidades que comparten la sede de vela, la pontevedresa Támara Echegoyen, la coruñesa Sofía Toro y la asturiana Ángela Pumariega, el equipo español de Match Race, se enteraron de que habían accedido a la gran final que se disputará hoy (14 h, hora española; Teledeporte). Una jornada caótica por la ausencia de viento propició que ni las propias regatistas fuesen conscientes de su logro. En ese instante, Echegoyen, la patrona y líder del grupo, rompió a llorar. Sabía que había alcanzado el premio a una vida dedicada al mar. Después de enjugarse las lágrimas, recobró la sonrisa y aseguró que no se conforma con la plata, que lucharán hoy ante Australia para teñir su sueño de oro. Y así, sin más, se marchó acompañada de sus dos tripulantes a descansar.

Un arranque de día difícil

Tres horas antes de esa imagen, la jornada no había comenzado bien para el barco español en su enfrentamiento de semifinales ante Rusia. En el primer match, la embarcación de Ekaterina Skudina protagonizó una brillante salida y se lanzó desde la primera ceñida hacia la victoria. Echegoyen, Toro y Pumariega se quedaron clavadas y no fueron capaces de remontar esa ventaja.

Con vientos ligeros, que no superaban los ocho nudos, el Match Race de las gallegas supo devolverle la partida a las rusas en la siguiente manga. La patrona pontevedresa ejecutó una salida para enmarcar y desde la primera boya fue incrementando la distancia hasta los 11 segundos con los que atravesaron la llegada. La eliminatoria quedaba igualada a un punto.

?Sin embargo, durante los últimos metros de ese emparejamiento, surgió en el campo de regatas de Nothe una caída de viento sustancial. Entonces, el comité de la competición decidió trasladar al puerto de la bahía de Weymouth, una zona menos protegida y que recibe mayor intensidad de viento, las restantes regatas de la serie programada en principio al mejor de cinco matches.

Pero la calma fue tan profunda que tampoco en la nueva ubicación se daban las condiciones para reanudar la prueba. Hubo que esperar más de una hora hasta que se volvió a ver a los equipos en acción. Era muy cerca de las 17.30 (hora británica), el límite para dar más salidas en el campo de regatas. Por eso, solo se disputó una manga más, la del desempate, en la que las españolas regatearon mejor que nunca. Remontaron el inicio flojo para certificar un épico triunfo que sabe a metal.