Vive su cuarta experiencia en unos Juegos Olímpicos. Por eso, y aunque como ella misma reconoce, «cada competición es un mundo», a Teresa Portela (Cangas, 1982) se le observa en la mirada ese punto de relajación que le otorga su joven veteranía. Esa calma que solo llega con los años y que suele convertirse en un ingrediente de éxito. Recién aterrizada en la villa de Eton Dorney (se acomodó el pasado fin de semana), confiesa, mientras muestra orgullosa sus uñas talismán (las mismas que se hizo en Pekín) que aún tiene «el cuerpo dormido». Pero asegura que el viernes, cuando disputará la serie clasificatoria y la semifinal, estará lista para rendir al cien por cien de sus posibilidades.
-¿Cómo lleva la adaptación estos primeros días?
-Me encuentro bastante bien, el único problema es que hasta hoy [por ayer] no había podido salir a la pista, porque cuando llegué todavía se estaban disputando las pruebas de remo y lo tenían cerrado. Habilitaron un canal de entrenamiento y la verdad es que era horrible, porque había un montón de gente y prácticamente no había espacio.
-¿Y le gustó la pista?
-Sí. La verdad es que está bastante bien. Un sitio adecuado para el piragüismo. Además, la villa está a tan solo cinco minutos del embarcadero y eso nos facilita mucho la vida, porque lo tienes prácticamente en la puerta de casa.
-¿El viento será decisivo?
-Por lo que he probado, no hay demasiado viento. Pero no sé lo que sucederá el viernes. Por ahora, es una cosa que no tengo en la cabeza, aún no me he parado a mirar las previsiones.
-O sea, que no está nerviosa.
-Para ser sincera, todavía no. Creo que también ayuda el hecho de seamos una expedición grande y que esté con mucha gente rodeándome, hablando sobre otras cosas. Todavía no siento el cosquilleo de los instantes previos a la competición.
-¿Qué tal nota el cuerpo para el viernes?
-Lo tengo algo dormido. Supongo que sabe que dentro de unos días deberá rendir al máximo y ahora está algo más relajado. Pero estoy segura de que el viernes despertará y ofreceré lo mejor de mí misma.
-¿Se ve en la final?
-Va a ser muy complicado. Hay muchísimo nivel y colarme en la final sería un éxito.
-Pero aún sigue soñando con la medalla, ¿no?
-He venido hasta aquí a darlo todo.
-¿Lo mejor y lo peor de los Juegos hasta el momento?
-Lo mejor, las instalaciones; lo peor, el tiempo.