Una pista preparada para volar

Xosé Ramón Castro
x. r. castro REDACCIÓN / LA VOZ

DEPORTES

Un novedoso diseño del tartán, con dos capas diferenciadas, favorece las buenas marcas

03 ago 2012 . Actualizado a las 21:50 h.

La pista voladora es una de las grandes joyas de Londres 2012. Frente a una climatología adversa para las pruebas de velocidad, la organización ha apostado por construir un tartán que promete récords. Porque hasta la fecha Mondotrack -el nombre que le ha dado la empresa suministradora- es la primera en la historia que separa tracción y absorción, lo que significa que los atletas pierden menos tiempo a la hora de clavar los tacos y que además ven como la energía del apoyo retorna en parte al velocista. El efecto rebote de materiales como el caucho actúa como un trampolín.

Todo porque la pista, aunque construida también de poliuretano, está diseñada con dos capas con características biomecánicas diferentes. La superior, se encarga de rentabilizar la tracción y la durabilidad, mientras que la inferior asume la absorción del impacto, lo amortigua y al mismo tiempo retorna la energía.

Fabricada con cauchos naturales y sintéticos, gofrado y vulcanizado, y al tratarse de un tartán impermeable y no resbaladizo (también resistente a la luz ultravioleta), los atletas no necesitan que los tacos de sus zapatillas penetren por completo en la capa de la superficie, lo que supone perder menos tiempo a la hora del apoyo y tener mayor facilidad para retirarlos a continuación. Según el estudio biomecánico realizado, asimismo, reduce el giro natural de la almohadilla del pie, lo que significa que el tiempo de contacto con el suelo se reduce.

Para ayudar a este proceso la parte inferior de la pista, que tiene 13,5 milímetros de grosor, está fabricada a base de celdas a modo de diamante, rompiendo con las figuras cuadrangulares de antaño. La idea ya se puso en práctica en el Nido de Pájaro de Pekín con excelentes resultados. Los tres récords de Usain Bolt son el mejor ejemplo.

Esta forma de diamante en la parte inferior de la pista permite que la tensión de la pisada de cada atleta se reparta en todas direcciones y no solo hacia adelante. Además, es esta invisible capa la encargada de absorber todos los impactos.

Uno de los pocos peros que ha recibido la obra de ingeniería de Mondo es que parece demasiado dura y áspera al tacto, algo que los diseñadores atribuyen al tiempo de reacción. Si fuera un material más moldeable, el impacto de cada apoyo sería mucho mayor. Con esta apuesta el tartán recupera la forma de un modo instantáneo. Los responsables de su verificación apuntaron a mayores que cuando más dura, más rápida.

El diseño de la pista permite además a los atletas eliminar los tacos tradicionales, de cerámica desde hace tiempo, para apostar por los rectos achaflanados que no penetran en la superficie, lo que permite ahorrar esfuerzos en plena carrera. Todo son ventajas.