Campeones de Europa y padrazos

Las escenas familiares protagonizaron los festejos de los jugadores sobre el césped de Kiev


redacción / la voz

«El talento es fácil de combinar. Lo difícil es combinar lo egos». La frase, pauta de vida, es de Xavi Hernández. Cuando la pronunció ya era campeón de Europa. Y del Mundo. Pero seguía siendo Xavi, aquel niño que por jugar al fútbol se olvidaba de comprar el pan cuando se lo ordenaba su madre en Terrassa.

Xavi dio en la clave de la mejor generación de la historia del fútbol. La selección española celebra los títulos como los gana, sin estridencias ni salidas de tono. Al contrario. Si las dos Eurocopas consecutivas, Mundial mediante, representan el triunfo de unos futbolista a contracorriente por su normalidad y amistad, en los festejos debe reinar la familiaridad. Por eso, sobre el césped del Olímpico de Kiev los hijos y las parejas de los campeones robaron protagonismo a los que pasaron por encima de Italia en la final.

Más que el final, parecía que Proença había pitado el comienzo. Las imágenes emotivas se acumularon. Desde el sentido recuerdo a los ausentes (Roqué, Jarque, Puerta, Preciado) al cariño de los presentes. Xabi Alonso y Pepe Reina se revolcaban en el césped jugueteando con sus hijos y la Copa. Fernando Torres, además, estaba acompañado de su esposa, la gallega Olalla Domínguez. Iker Casillas besó a su pareja, la periodista televisiva Sara Carbonero y Cesc a la suya, Daniella Semaan. Vicente del Bosque se arropó con los suyos. Ramos bromeó con su sobrina y Arbeloa con su hija.

Escenas inéditas para una gesta sin precedentes. El triunfo de la gente normal.

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