El ligamento de Junyent

La figura del veterano pívot, que emergió en el partido decisivo, ejemplifica el compromiso y el esfuerzo de un equipo humilde


Oriol Junyent jugó casi toda la temporada sin ligamento cruzado en una de sus rodillas. Poco importó en el último cuarto de la victoria del Obradoiro sobre el Valencia, que le puso el cuño de permanencia en la ACB a la temporada del equipo santiagués. El esfuerzo del veterano pívot catalán, un jornalero en sus últimas temporadas, ejemplifica el compromiso y la humildad de un Obradoiro que cosechó su éxito con paciencia y confianza.

Triunfó el Obra rebatiendo alguna ley física, como el caso del ligamento de Junyent, pero también varios clichés: la de que la base de un equipo modesto son los extranjeros, los americanos de toda la vida. Intrascendente casi siempre Ere, irregular Washington, esperó a que Lasme se entonara y encontró la garra en Kendall para complementar su clase. Sin margen económico para el recambio de piezas, se sobrepuso a sus propias limitaciones para alcanzar lo que hace dos años se le escapó entre los dedos: un año más de ACB.

El Valencia se plantó en Santiago con Caner-Medley, Claver, De Colo: tres jugadores que cubrirían el presupuesto de la plantilla local. Pudo más la necesidad compostelana. El éxito deportivo tiene la cara de Moncho Fernández, un técnico de casa, identificado con la ciudad y lo que significa el club, capaz de exprimir al máximo una plantilla donde un cuarentón como Hopkins se ve obligado a tener un rol protagonista. Santiago festeja el triunfo del esfuerzo que les permite seguir disfrutando del mejor baloncesto.

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