Segundo, mejor que tercero

Murillo

DEPORTES

El Lugo ya es candidato oficial al ascenso a Segunda, por segundo año consecutivo. Los resultados de ayer, con el punto de San Sebastián de los Reyes y la derrota del Oviedo en Tenerife, así lo certifican. Incluso en el caso hipotético de un triple empate a puntos entre los lucenses y el equipo carbayón y el filial del Atlético, porque los de Setién suman más puntos (8) en los partidos jugados entre sí con esos dos adversarios (4). Así las cosas, el nuevo reto es mantener esa segunda plaza. La razón es que, en la primera eliminatoria, siempre le tocaría un equipo clasificado en cuarto lugar de otro grupo en lugar de un tercero. El Lugo podría ser segundo, tercero o, incluso, cuarto, en función de los resultados obtenidos en los dos partidos que restan. Además, el ser segundo proporciona el derecho a jugar la vuelta de la eliminatoria en campo propio, lo que, en el fondo, no deja der otra ventaja añadida, hablando desde la perspectiva teórica. El Lugo ha llegado hasta aquí, sobreponiéndose a su propia irregularidad, plasmada en una clara tendencia a encajar goles desde la óptica de los fallos propios, y la dificultad añadida para materializarlos en la meta contraria. Este desequilibrio es consustancial con el rendimiento de varias de sus principales individualidades, muy proclives a pasar del todo a la nada. Pese a la complejidad para encontrar esa regularidad, nadie puede discutirle al Lugo el enorme mérito de haber tuteado e, incluso superado, a las vacas sagradas de esta Liga como Oviedo, Tenerife o Albacete. Sobrevivir a este grupo llamado de la muerte, ha sido un paso plausible. Coronarlo con el ascenso, se me antoja un sueño, pero nunca descartable.