José Mourinho, técnico del Real Madrid, se mostraba ayer confiado en las posibilidades de su equipo en vencer al Bayern de Múnich y aseguró que están «corriendo un maratón a ritmo de 1.500 metros».
Sin tiempo para saborear un triunfo ante el eterno enemigo, el Barcelona, en el Camp Nou, que le permite acariciar la Liga, Mourinho dice que afronta con tranquilidad el duelo de esta noche, por las sensaciones que le transmiten sus jugadores. «Ganar en el Camp Nou no supuso nada si no ganamos el campeonato. Si lo ganamos son tres puntos más en un maratón que se está corriendo a ritmo de 1.500 metros, no a ritmo de maratón. Siempre tienes que ir rápido, de tres puntos en tres puntos. Es frenético. Si somos campeones de Liga significa mucho, si no lo somos, es una victoria que no significa nada», aseguró.
«Nuestra filosofía es que cada partido es importante. Estamos cerca de la final más importante a nivel de clubes y este partido es como una final. Pero veo a mi gente tranquila, como tiene que estar. No me gusta sin emoción ni demasiado emocionado. Les veo equilibrados. Como tienen que estar para un partido así», añadió.
Los alemanes, más agresivos
Más beligerantes se mostraron los alemanes, a excepción de su entrenador, Jupp Heynckes. El ambiente del Bernabéu también fue motivo de análisis para el técnico. «No creo que mi equipo y mis jugadores se vayan a dejar impresionar. Tengo jugadores con 100 partidos internacionales en el máximo nivel», comentó.
«No conozco la palabra miedo, pero sé que mi equipo no tiene miedo. Hasta hace dos semanas se decía que el Barcelona era la medida de todas las cosas en el fútbol europeo, el mejor equipo del planeta y ahora el Real Madrid les gana 1-2. Quien siguiera con atención el partido, vería que ganó merecidamente. Por esa circunstancia, el partido será más complicado. Pero el Bayern tiene una gran historia en el fútbol europeo», concluyó.
Por otra parte, Ribery se quitó presión («Estoy en plena forma, pero no voy a eliminar al Madrid yo solo») y evitó comentar su pelea con Robben tras el partido de ida.