Nunca se jugó un clásico con tan poco tiempo de preparación para los dos equipos. Estas fiestas del fútbol deberían estar más protegidas. El calendario, con las semifinales de Champions tan próximas, condiciona tanto a los entrenadores como a los jugadores para el clásico.
Los dos equipos llegan tras sufrir un gran desgaste en sus respectivas semifinales de Liga de Campeones. Pero es evidente que al Barcelona solo le vale ganar si quiere seguir peleando la Liga, mientras que al Madrid tanto un empate como una victoria le sabría a gloria.
Tras ver lo que pasó en el partido contra el Bayern, seguramente el Madrid va a replegarse y tratarán de salir al contraataque, para tratar de aprovechar los espacios que deje el Barça.
Los azulgrana serán los que, como siempre, dominen el juego y tendrán la posesión del balón. Pero, como vimos el miércoles en Londres, el fútbol es caprichoso y no siempre gana el que lo merece. En ese mismo partido contra el Chelsea, el mediocampo del Barcelona estaba demasiado poblado. Cesc debería aumentar sus presencias en el área y no limitarse a jugar en el centro. Habrá que ver también el estado de forma de un jugador fundamental para el Barça como Xavi.