Al Celta le cogió «el toro» a punto de terminar la faena

xulio vázquez VIGO / LA VOZ

DEPORTES

Los célticos se quedaron sin fuerzas para poder culminar una épica remontada

16 abr 2012 . Actualizado a las 16:44 h.

Dicen que a toro pasado todos somos Manolete. Pero el Celta recibió ayer, siguiendo con el símil taurino, tres cornadas de muerte. Si la primera resultó dolorosa, porque acababa de empezar la corrida, la tercera y definitiva fue cuando ya no había tiempo para más. Quizá no realizó un partido brillante, pero lo cierto es que el Deportivo dio la impresión de ser un equipo más resabiado para estas lides en la Segunda División. Los célticos fueron siempre a remolque. Apelaron a la épica para equilibrar en la segunda parte, pero terminaron sucumbiendo a la orilla de la inexperiencia. Lo malo es que deja entrever ligeras dudas y alguna la sembró el propio entrenador. Aunque solo se trata de tres puntos, duele más cuando es un derbi. Sin embargo, no deben perder de vista el objetivo del ascenso. Ahora lo importante es que vuelvan a levantar el ánimo, para convertir de nuevo al Celta en un rival seguro atrás y resolutivo arriba.

mediatizado

Un gol madrugador

Empezar un derbi perdiendo cuando acaba de ponerse en marcha el cronómetro equivale a tirar el guion a la papelera, porque hay que cambiar de película futbolística. Además, le permitió al Dépor jugar a la contra, que es lo que mejor domina. Los célticos apretaron en el primer cuarto de hora, pero sin finalizar adecuadamente en las escasas ocasiones que crearon.

un quiero y no puedo

Dominio infructuoso

El Celta tuvo más la posesión, pero sobre todo en zonas donde no hacía daño al rival. Le costaba a los célticos romper la medular del Dépor y, cuando se acercaba al área, lo solucionaba con centros que no encontraban rematador. Precisamente, uno de los mejores rematadores de cabeza, como Bermejo, había quedado en el banquillo. Luego, el partido entró en una fase de imprecisiones e interrupciones.

zarpazo

Segundo gol visitante

Con el mínimo gasto y, cuando parecía despertar el Celta, llegó el segundo gol del Deportivo, en un alarde de efectividad. Los célticos estaban defendiendo mal ya desde arriba, sin intensidad. Además, tampoco les funcionaba su línea de creación.

reacción

A por todas

Cuando todo parecía perdido, con más corazón que cabeza, aunque con Bermejo ya en el campo, el Celta encontró en De Lucas un atisbo de esperanza. Redujo distancias. Nuevos cambios y algo más de oxígeno, para establecer la igualada cuando ya se habían roto todos los esquemas. Pero los célticos acusaron el esfuerzo extra en los últimos minutos, ante la indefinición entre amarrar el empate o aventurarse, para acabar perdiendo en una acción de estrategia.

análisis a remolque