Dos gallegos narran desde el vestuario la llegada de la estrella al Albacete
07 ene 2012 . Actualizado a las 07:00 h.A principios del pasado mes de diciembre, el presidente del Albacete, Rafael Candel, anunció que la estrella del Barcelona y de la selección española Andrés Iniesta se convertía en el máximo accionista del conjunto manchego. El centrocampista había adquirido 7.000 acciones, valoradas en 420.000 euros, en la última ampliación de capital del club, lo que lo convertía en el principal propietario del equipo que lo había formado hasta su pase a la Masía, aquella fábrica inagotable de talentos. Los gallegos David Añón y Fran Noguerol viven en primera persona la irrupción del aspirante a Balón de Oro en la formación de la Segunda División B, de la que también es principal patrocinador a través de sus bodegas.
«Es un espaldarazo tremendo tener a un futbolista de este nivel apoyando a nuestro equipo», comenta Añón, quien también explica que José Antonio Iniesta, el padre del héroe de Sudáfrica, es la figura visible del barcelonista en la directiva. «Acude -comenta el atacante- a la mayor parte de los partidos y se ve una persona que sabe poner cordura, que tiene dos dedos de frente». Pero el propio Iniesta también se interesa a menudo por los resultados del equipo que luce su nombre en las camisetas. Lo hace a través del teléfono móvil del capitán, el defensa gallego Fran Noguerol. «Nos felicita cuando logramos un buen resultado y nos da ánimos antes de algún partido importante», subraya Añón. «Está ahí desde el primer partido y es un privilegio», apunta Noguerol. «En los momentos complicados -recalca- quiere saber cuál es el estado de ánimo de la plantilla. Ver la implicación de una personalidad de este calibre en el equipo nunca te deja de sorprender».
Ilusión desbordada
No solo la plantilla alaba la aparición de su máximo accionista. En Albacete este respaldo económico y sentimental del internacional español ha desbordado la ilusión de los aficionados del conjunto manchego. «Aquí- apunta David Añón- y en todo el país, Iniesta es un ídolo, un referente donde mirarse, y la gente esté encantada con que su nombre vuelva a estar vinculado al club». «Después del descenso de categoría, el club hizo una campaña intensa de captación de socios, pero creo que el apoyo de Iniesta ha sido vital para que tengamos más abonados que cuando estábamos en Segunda», afirma el capitán.
Además, la brillante trayectoria del equipo en la Copa del Rey, donde dio la campanada al derrotar al Atlético de Madrid en la última eliminatoria, no ha hecho más que alimentar el ánimo colectivo. Sin embargo, tal y como comenta el delantero gallego de la formación que dirige Antonio Gómez, el principal objetivo para esta temporada está en la Liga. Buscan el regreso a la Segunda División. «El que conoce la Segunda B -dice Noguerol- sabe que es de las más complicadas». Por el momento, se encuentran colocados en la quinta posición del grupo primero, muy cerca de la zona que da derecho a disputar la fase de ascenso. «Lo de la Copa es un sueño bonito [El Albacete empató a cero goles contra el Athletic de Bilbao en el partido de ida de los octavos de final], pero nuestros esfuerzos se encuentran focalizados en la Liga», destaca el atacante.
Por su parte, Noguerol confirma que las metas en esta competición están logradas: «Sabíamos que el hecho de jugar frente al Atlético de Madrid suponía una inyección económica importante para el club. Pero nos gusta salir a competir y logramos la machada». Ahora, afrontan de la misma forma la eliminatoria contra el Athletic de Bilbao. «Lo normal es que nos ganen, son de Primera División, pero siempre pueden tener un día malo y nosotros debemos estar allí para aprovecharlo», comenta el defensa gallego, uno de los jugadores con mayor peso dentro del vestuario del Albacete.
Trayectorias casi opuestas
Noguerol y Añón representan en el Albacete dos trayectorias casi opuestas. Mientras el veterano capitán transita por el tramo final de su carrera, el joven exjugador del Fabril vive su primera experiencia fuera de Galicia. Para él, «es un momento de adaptación tras abandonar el Deportivo», la que fue su casa durante once temporadas. «No fue sencilla la salida de La Coruña», pero, poco a poco, ha logrado sentirse mejor en su nueva ciudad y en la estructura del conjunto manchego. Sin embargo, a pesar de que sus caminos son perpendiculares, los dos pueden decir con orgullo que su jefe se llama Iniesta.
«Ver la implicación de una persona de este calibre en el equipo nunca deja de sorprender»