El Real Madrid con mayor pegada que se recuerda desafía la hegemonía del Barcelona
10 dic 2011 . Actualizado a las 21:14 h.En torno a 500 millones de aficionados de todo el mundo observarán este sábado el clásico de la Liga para disfrutar de un espectáculo sin parangón en el planeta y, de paso, analizar si el fútbol derrota por fin a las tanganas, para tranquilidad de Vicente del Bosque y el buen clima de la selección; y, sobre todo, comprobar si en verdad el Real Madrid de José Mourinho es capaz de arrebatarle al Barça la hegemonía o bien sus excepcionales registros de este arranque de temporada saltan por los aires, se desvanecen por completo, en el primer duelo ante el eterno rival.
Dicen los expertos que las Ligas jamás se ganan en diciembre, pero que sí se pueden perder. Si los blancos son capaces de vencer, su horquilla podría abrirse hasta los nueve puntos. Una diferencia sideral que jamás dejó escapar un equipo de Mourinho. Ahora los separan tres puntos, que serían seis si el Madrid saca adelante el partido de menos que tiene que disputar ante el Sevilla en el Sánchez Pizjuán. Pero si el Barça se impone, daría un golpe de autoridad imponente y volvería a tener en su mano el campeonato si vence en la segunda vuelta.
En principio, el empate beneficia a los locales, ya que seguirían dependiendo de sí mismos para coronarse. Por tanto, media Liga pasa por el Santiago Bernabéu.
El choque de estilos, de sistemas, de modelos y de filosofías del deporte y de la vida que representan Mourinho y Guardiola, y sus respectivos equipos, se celebra en un momento cumbre. El Madrid no maravilló en sus últimos duelos ligueros ante el Valencia, Atlético y Sporting, pero es indudable que disfruta de su mejor momento desde la llegada del técnico portugués. Avasalla en casa, se ha paseado con unos números de ensueño en la primera fase de la Liga de Campeones, presenta mejor media goleadora que la Quinta del Buitre y acumula 15 victorias consecutivas -de ellas 10 en el torneo de la regularidad-, que igualan su mejor registro histórico, logrado hace más de medio siglo por el equipo que dirigía Miguel Muñoz.
El Barça encierra dudas
Enfrente aparece el Barça más dubitativo e inquietante de la era Guardiola. Si el curso pasado pulverizó la mejor marca de triunfos como forastero con 12 victorias, esta campaña se le congelan las ideas sin el calor del hogar. En el Camp Nou lo gana todo y no encaja goles, pero fuera no asusta. Su circulación de balón es más lenta y su falta de contundencia, alarmante. Perdió en Getafe, empató en Valencia, San Sebastián y Bilbao, y apenas pudo ganar por la mínima al Sporting y al Granada. Una trayectoria nada acorde con el bloque campeón que modeló Guardiola a su imagen y semejanza. Pero salvo en la final de la Copa del Rey de Valencia, la única competición donde el Madrid le hizo hincar la rodilla, este Barça siempre ha respondido en las citas clave.
Cambios tácticos
Los técnicos suelen reservar sorpresas tácticas para estas citas. Guardiola, por ejemplo, comenzó a utilizar a Messi de falso delantero el día que le endosó un humillante 2-6 al Madrid de Pellegrini. Y Mourinho salvó el ejercicio pasado con un título de Copa que llegó con Pepe incrustado en el centro del campo. ¿Será hoy la excepción?