Nadal tuvo que infiltrarse para ganar la Davis debido a su dolor en la rodilla
06 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.No es ningún secreto que Rafa Nadal disputó los dos partidos de la final de la Copa Davis infiltrado. El tenista español volvía a tener problemas en la rodilla y era la única solución para que pudiese jugar uno de los grandes momentos de la temporada. En esta ocasión, el remedio obtuvo su premio: el pentacampeonato. Pero el caso de Nadal es uno de tantos en el mundo del deporte. Muchos profesionales recurren a este tipo de tratamientos para no perderse grandes citas. Los especialistas advierten de que su abuso puede dejar secuelas, de que jugar al extremo tiene consecuencias para la salud.
«Antes se utilizaban las infiltraciones [que básicamente consisten en inyectar calmantes y antiinflamatorios en una zona donde existe una dolencia] de forma continuada, lo que generaba que la lesión se llegase a agravar», explica el médico del Racing de Ferrol Carlos Brage, quien agrega: «Hoy su uso es casi siempre puntual y, si es así, no debería dejar secuelas». Brage infiltró al jugador ferrolano Pablo Rey para que pudiese disputar la fase de ascenso a Segunda B con el equipo verde.
«No me la quería perder»
El futbolista sufría una fascitis plantar que le impedía rendir a su máximo nivel. «Sabía -comenta el propio jugador- que corría ciertos riesgos, pero no me la quería perder por nada del mundo. Era por lo que habíamos peleado durante toda la temporada». «La decisión es del deportista. Nadie te puede obligar y en mi caso fui plenamente consciente de a lo que me exponía», agrega.
Uno de los principales problemas que se plantean en estos casos es precisamente frenar el ímpetu de los deportistas, el afán que poseen por seguir compitiendo hasta el agotamiento del cuerpo. Esto lo sabe bien el preparador físico de la Federación Gallega de Tenis, Carlos Coira, quien también estuvo vinculado al mundo del fútbol. «Es cierto que antes se utilizaban las infiltraciones sin mesura, pero hoy todavía ves cosas que no son normales». «En la mayor parte de las ocasiones son los jugadores quienes solicitan algo para poder seguir jugando, no quieren parar», comenta Coira, quien agrega: «Entonces interviene la responsabilidad de los médicos para administrar el tratamiento cuando esté indicado». Una situación razonable, es, «sin duda, la final de la Copa Davis». Tiene justificación.