Durante un partido de la Primera Autonómica infantil el colegiado tenía un hermano que defendía la camiseta de los locales.
29 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Lo que se presumía una plácida tarde de fútbol, según jugadores, directivos y cuerpo técnico del Unión, se convirtió en una auténtica pesadilla. Y es que tal y como apuntaron desde el club rianxeiro, visitaban a sus vecinos del Abanqueiro, de Boiro, en un choque de la Primera Autonómica de infantiles que se disputó el día 19. «Foi un escándalo», indicaban desde Rianxo, refiriéndose a la actuación arbitral. Y es que el colegiado tenía un hermano que defendía la camiseta de los locales. Y claro, los de Asados clamaban al cielo, pues su actuación «foi moi parcial».
La indignación era tal que el presidente del Unión, José Gey, denunció el caso ante la federación y el colegio de árbitros para que se abra una investigación y no se vuelvan a «permitir situacións similares».
Actuación parcial
Los directivos piden una sanción ejemplar para el trencilla, pues además de «adulterar a competición», consideran que no es un buen ejemplo para unos chiquillos que se dedican al fútbol para divertirse. Eso sí, desde Rianxo quieren dejar fuera de esta situación al equipo del Abanqueiro, pues entienden que es ajeno a esta circunstancia.
La actuación del colegiado, Julián Buján, fue, según los rianxeiros, muy parcial, perjudicando a los visitantes con, a su juicio, decisiones técnicas erróneas
Era tal el descontento entre el cuerpo técnico y el delegado del Unión, que apoyados por un grupo de padres que estaban en el campo, llegaron a plantearse en el descanso retirar el equipo, pues se sentían humillados y vejados por una persona que los perjudicaba continuamente en sus decisiones, afirmaron.
Instante de tensión
Uno de los momentos más tensos se vivió en el minuto 44 del primer tiempo. Justo al lado de los banquillos, el dorsal número 10, de los locales, precisamente el hermano del colegiado, hizo una entrada por detrás merecedora de tarjeta roja y aunque el trencilla señaló la falta, no amonestó a su pariente, según apuntó Gey.
Y para rematar, recalcaron desde el Unión, tan solo prolongó el choque un minuto, cuando hubo ocho cambios. Eso sí, con polémica. Nada más llegar las manecillas del reloj al 90, un jugador del Unión dribló al portero y cuando se disponía a marcar a puerta vacía, vino un contrario por detrás y le hizo un claro penalti, según el presidente. En ese instante, Julián Buján pitó el final para «evitar complicacións». La expedición rianxeira regresó indignada. Al final, el Abanqueiro ganó el encuentro por un apretado 2-1.