Fue el autor de una colleja que quedó para la historia de los Dépor-Celta. Una acción que describe como «tan bonita...» y de la que asegura haber hablado con Mostovoi tiempo después entre grandes risas. Desde Brasil y, en cierta medida, «algo contagiado ya con el derbi del domingo», Djalminha reconoce con el paso del tiempo que lo sucedido en aquel derbi tuvo un alto componente de teatro.
-Cuando actuó de aquella forma, ¿pensó que tanto tiempo después se recordaría?
-En aquel momento solo pensaba en el partido. Ellos tenían muy buen equipo. Ganábamos por 2-1 y Mauro me dijo que tenía que hacer algo y empecé a calentar el choque.
-¿Ha vuelto a verse las caras con Mostovoi desde entonces?
-Sí, coincidimos después en Alemania en un torneo de fútbol indoor y los dos nos partimos de risa recordando la colleja. Bueno, la colleja y todo lo que pasó, porque él también me llamó mono y de todo. Tengo que confesar que yo le eché mucho teatro, porque aproveché un momento que estaba a su lado y me tiré al suelo como si me hubiera agredido y... [se ríe]. Ni me tocó, pero sirvió para desquiciarlo un poco. Pero son cosas que quedan ahí. Luego, fuera, nos llevamos bien... [respira y añade]. Bueno, quizá antes no tan bien [vuelve a reírse].
-¿Quién era el celtista que más lo desquiciaba?
-Está entre Mazinho y Makelele. No porque me picara con ellos ni nada, sino porque era muy difícil irse de ellos. El francés era un estilo a Mauro, que te arrebataba el balón sin hacerte falta. Cada vez que lo tenía enfrente, me iba mal.
-¿Un derbi para el recuerdo?
-Hay dos. El del gol tan bueno que siempre se habla que metí [temporada 2000-2001, victoria blanquiazul en Riazor por 1-0] y el de la colleja. Como acción, me quedo con la primera, pero como partido completo, sin duda, me quedo con este último. Fue la temporada de la Liga. Era Navidad. El Celta tenía un equipazo y ganando ese partido nos íbamos de vacaciones dando un golpe sobre la mesa. Fue sensacional. Y por eso también se calentó tanto la cosa.
-¿El Dépor-Celta es un partido más?
-Por supuesto que no. Es un encuentro que tiene mucho de especial. Durante la semana vas por la calle y la gente te dice cosas y eso poco a poco te va metiendo en el partido. En la Liga había varios tipos de encuentros: aquellos contra el Madrid, Barcelona o Valencia, el resto y, por encima de todos, el del Celta.
djalminha exfutbolista del deportivo