Los últimos saltos de «Hickstead»

Redacción / La Voz, DPA

DEPORTES

El mejor caballo del mundo murió cuando participaba en el concurso de Verona

08 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

El mejor caballo del mundo, Hickstead, murió este domingo durante el transcurso de una competición de la Copa del Mundo de saltos que se celebraba en la localidad italiana de Verona. El animal, guiado por su jinete, el canadiense Eric Lamaze, había concluido el recorrido tras cometer un solo fallo, y cuando ya se había apartado ligeramente del trayecto donde estaban colocados los obstáculos, se desplomó sobre la arena.

Lo hizo lentamente, dejándose caer por las patas traseras. Rápidamente, mientras lo sostenía por las riendas, su compañero de fatigas trató de que se incorporase. Pero fue un impulso que luego contuvo, porque sintió que algo no iba bien. Entonces, el animal comenzó a convulsionar. Fue el momento en el que llegaron las asistencias y que buscaron ayudar al mejor caballo del mundo, pero ya nada pudieron hacer para salvarle la vida. La muerte le sobrevino casi en el acto, en menos de un minuto.

Desde la Federación Ecuestre Internacional (FEI) indicaron ayer que todavía se desconocían los motivos del repentino fallecimiento y que en los próximos días saldrían a la luz los resultados de la autopsia. Una prueba que servirá para aclarar los motivos de esta tragedia para el deporte de la hípica, que pierde a su caballo más exitoso en los últimos años. Aunque fuentes del organismo internacional aclararon que lo más probable es que se hubiese producido un desgarro en la vena aorta del animal de 15 años.

La prueba, suspendida

La muerte del caballo Hickstead conmocionó a todo el mundo de la equitación. De hecho, en cuanto conocieron la noticia, los comisarios de la prueba de Verona decretaron la suspensión de aquella. Una decisión que contó con el respaldo unánime de los jinetes que tomaban parte en la competición. A partir de ese instante, las caras de sorpresa por lo que había sucedido dejaron paso a las lágrimas de dolor, que paulatinamente fueron inundando el abarrotado recinto italiano.

Las reacciones que se fueron sucediendo llevaban el peso de la consternación absoluta. «Es totalmente trágico», aseguró el jinete alemán Marco Kutscher, que se encontraba en Verona el domingo para competir en la prueba de saltos. «Gracias a Dios que no lo he visto porque estaba aún sentado en mi caballo», añadió el doble campeón de Europa en el 2005. «No me gustaría estar en la piel de Lamaze», subrayó.

Una medida correcta

En cuanto a la medida adoptada por la organización de suspender la prueba después de los sucedido, Kutscher comentó: «Fue lo correcto». Esta es la cuarta de las 12 competiciones que componen la Copa del Mundo de Saltos. Un circuito que pierde a su estrella más prestigiosa, al caballo que había ganado en premios dos millones de euros a lo largo de su exitosa carrera.

«Hickstead era un caballo único», destacó la presidenta de la FEI, la princesa Haya bint Al Hussein, quien subrayó: «Mi corazón ahora está con Eric Lamaze y con quienes mantuvieron una conexión con este animal maravilloso». «Es una pérdida terrible», añadió.