Un cuarto de hora

Pablo Gómez Cundíns
pablo gómez REDACCIÓN / LA VOZ

DEPORTES

El Deportivo se muestra sólido en el arranque y, aunque aflojó en la segunda parte, nunca se vio en peligro real

23 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Quince minutos para certificar el rumbo de un partido. Un primer cuarto de hora en el que el Deportivo recibió tres goles contra el Alcorcón y uno frente al Alcoyano, y al que sobrevivió ayer con una fórmula simple: concentración y presión.

Aunque con las líneas muy separadas, el equipo coruñés se curó en salud mediante la acción de los hombres más adelantados sobre la salida del balón de un Córdoba titubeante en defensa e inocente en ataque.

Con Oltra más encima que de costumbre y el Deportivo decidido a llevar la iniciativa no hubo lugar a la sorpresa inicial habitual. Quero parecía tener presencia en el área blanquiazul, pero en realidad era un punto débil en la banda derecha cordobesa. Paco Jémez optó por su sustitución en el descanso, después de comprobar que hasta Guardado había cambiado de banda para reunirse con Salomao y entrar por ese camino una y otra vez hasta la portería de Alberto.

El Córdoba defendía a trompicones y atacaba un poco más estilosamente, pero solo hasta la media luna del área. Riki, único cambio en el once de Oltra, era piedra clave en la figura ofensiva deportivista. Su juego de espaldas y alguna que otra arrancada sostenían al Córdoba en área propia y justificaban la presencia de Guardado, Salomao y Álex Bergantiños. Suficiente para controlar a un rival que basaba su juego en los balones divididos y ofrecía sensación de ingenuidad. Consecuencia de esta evolución del partido, el primer gol del Deportivo.

En la segunda mitad, la confianza atenuó al Dépor. El Córdoba se creció a su manera y merodeó con más frecuencia el área de Aranzubía, aunque intentar acceder entre una maraña de zagueros no parecía la mejor opción. Fruto del desorden, tres de los cuatro defensas acabaron con tarjeta amarilla.

Los reiterados errores ajenos dieron aire al Deportivo, que regresó a lo suyo y obtuvo lo mismo que en la primera parte: un gol. Oltra, constreñido por la enfermería, hizo los cambios esperados.

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