Al Dépor se le acaban las excusas

Pedro José Barreiros Pereira
pedro barreiros A CORUÑA / LA VOZ

DEPORTES

16 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

El Nàstic de Tarragona, el rival más pobre de los que han visitado Riazor, desnudó al peor Dépor, que, necesitado de un partido redondo en el que mostrar por fin sus credenciales para el ascenso, estuvo a punto de estrellarse miserablemente ayer. Los coruñeses empataron en el último suspiro y poco les faltó para no sumar en un partido que no supieron ganar, a punto estuvieron de perder y solo empataron en un flagrante error del guardameta visitante.

Acumularon apenas un puñado de méritos en la primera parte, mientras el equipo catalán ofrecía todas las razones de su paupérrima marcha. Pero en la segunda, cuando ocurrió casi todo, se durmieron en los laureles. Se confiaron a la espera de un último contragolpe mortal que nunca llegó y se encontraron con una remontada tan imprevista como real, tan sorprendente como reveladora de las carencias de este Dépor.

Dos bofetadas en forma de goles despertaron entonces a la afición, que irritada por primera vez en la temporada despidió al cabo de los noventa minutos a su equipo con una sonora pitada. No le confortó ni la alegría del empate in extremis. Poco perdón hay para un equipo complaciente en su franca superioridad, sobrado de glamur, pero falto por completo de fútbol y acierto.

Porque el Deportivo sigue sin saber a qué juega. Sin ocasiones claras, más allá de aquel centro en semifallo de Laure que entre el larguero y el portero escupieron de la meta visitante en el minuto 23, abrió el marcador a ocho minutos de llegar al descanso en un error rival más propio de aficionados que de profesionales. Dejaron que Guardado montase un contragolpe de un inocuo saque de banda en el mediocampo, permitieron que Salomão recibiese solo en la frontal del área, que se armase la pierna y que colocase su disparo lejos del alcance de Rubén Pérez.

El error coruñés fue que se frotó las manos con una sonrisa en los labios y se echó a dormir, seguro de que la victoria no se escaparía. Pero tras el descanso, el Nàstic mejoró con la entrada de Morán y Tuni. El empate llegó a la hora de juego en una arrancada por la izquierda en la que este recorrió sin oposición veinte metros. Puso el balón en la corona del área coruñesa, donde el torpón Powell recibió de espaldas a portería y se giró ante un desconcertado Aythami para fusilar a Aranzubia.

Y de la sorpresa se pasó al enfado. Nada más entrar al campo, Riki recibió un buen pase de Guardado y galopó por la izquierda para centrar al segundo palo, donde Lassad remató incomprensiblemente fuera. Todo el estadio se tiró de los pelos. Y casi de inmediato llegó el 1-2 tras una buena jugada de Juste por la derecha para que Powell, de nuevo, empujase a la red.

«Esta afición no la merecéis», cantó entonces la grada, en la que muchos se perdieron la igualada final. Falta botada por Guardado, el portero pifia en la salida, cabecea Colotto y Aythami remacha. Pero el mal ya estaba hecho: al Dépor se le acabaron las excusas.

Goles: 1-0, min 36: Salomão. 1-1, min 61: Powell. 1-2; min 85: Powell. 2-2, min 90: Aythami.

Árbitro: De Burgos Bengoetxea (Comité vasco). Mostró amarillas a Mingo, Ruz y Morán, por parte del Nástic; y a Aythami y Laure, por parte del Deportivo.

Incidencias: Novena jornada de Segunda División. Estadio de Riazor. Unos 22.000 espectadores.

Aranzubia; Laure, Colotto, Aythami, Ayoze (Juan Domínguez, min 87); Jesús Vázquez, Alex Bergantiños (Riki, min 67); Guardado, Valerón, Salomão (Saúl, min 79); y Lassad.

Rubén Pérez; Ruz (Juste, min 67), Arzu, Xisco Campos, Mingo (Morán, min 46); Longás, Seoane, Rodri; Powell, Peragón y Eloy Gila (Tuni, min 57).