José Manuel Aira (Ponferrada, 1976), tiene el título nacional desde hace tiempo. Pero debutará con apenas tres sesiones de trabajo. «Al empezar la pretemporada y encontrarme bien, no se me pasaba por la cabeza retirarme a mitad de Liga», admite.
-Le llega su oportunidad, pero también resulta un marrón en esta situación tan delicada.
-Sí, es delicada. Pero hay que se optimistas, tomar decisiones y ser valiente. Es difícil dar peor rendimiento del que venimos dando. A partir de ahí, las últimas semanas el equipo mostró otra cara. Y hay que agarrarse a eso para seguir creciendo. Espero que sumemos un resultado positivo cuanto antes, y que todos nos tranquilicemos.
-Tras una carrera larga, ¿de quién tomó detalles?
-A los futbolistas siempre hay cosas que nos gustan más, y otras menos. Lo importante es trasladar lo positivo. Me gustaba la intensidad que teníamos como equipo con Luis César, la forma de llegar al futbolista de Paco Herrera, el trato del balón y la capacidad para combinar con Quique Setién. Así iríamos sumando. Son referencias. Con todo el mundo que trabajas es una referencia. Si eres observador, te vas quedando con estas cosas. Pero hay que ser uno mismo y desarrollar una idea propia.
-La plantilla pierde un central. Y quiere que se cubra.
-El club ya lo tenía previsto. Me plantean ser entrenador y saben que mi idea no es entrenar y jugar, sino hacer una cosa o la otra. En esa posición nos quedamos un poco cojos. Tenemos ahora gente en la plantilla suficiente para hacer esa labor. Mientras no salga algo que nos convenza mucho y mejore lo que hay, no lo vamos a traer.
-Dada su relación con el presidente, ya le había tanteado antes de forma informal.
-Las otras veces que hablamos, hablamos de temas de vestuario, de como estábamos los futbolistas, etcétera. El presi ya sabía cuando volví al club en el 2010 que mi intención tarde o temprano era entrenar. A partir de ahí todo se precipitó. A ver si somos capaces de lograr el reto.
-El reto para Silveira es subir.
-El reto ahora más importante es ganarle al Dépor B, luego al Coruxo y así sucesivamente. A largo plazo no hay que engañar a nadie. Este equipo tiene que volver a estar, como mínimo, en Segunda B. Esa exigencia la sabemos todos. Pero para llegar a eso hay que marcarse objetivos a muy corto plazo.
-Tal como va el equipo, ¿no le da respeto retirarse y que luego le pueda ir mal?
-No pienso en que en dos meses me vayan a cesar. Pienso que las cosas van a salir bien. Tengo claro el trabajo y las horas que mis ayudantes y yo le vamos a dedicar a esto. A partir de ahí, si conseguimos hacer ese buen trabajo y unirnos, la cosa va a ir bien porque hay capacidad dentro de la plantilla. El fracaso es no intentar las cosas.
-Excompañero de la plantilla, habrá tuteo en el vestuario...
-Yo no tengo ningún inconveniente, ya se lo he dicho. A mí me pueden llamar como les apetezca. Siempre tiene que haber un respeto, entre ellos y conmigo. Los tiempos en que casi no podías hablar con el entrenador están cambiando, gracias a Dios. Me gusta la cercanía, estar con el futbolista, saber qué tal su vida particular... La información es buenísima.
«Me gustan la intensidad de Luis César y la forma de llegar al futbolista de Paco Herrera»