Primera oportunidad para comenzar a sacudirse el estigma de Balaídos y tomar posiciones en el grupo cabecero. Doble objetivo que abre un apretado ciclo de partidos en donde el Celta va a definir su posición en el primer tramo de competición.
Para comenzar, llega el Las Palmas, su víctima en la primera eliminatoria de Copa del Rey. Con los insulares, los vigueses encaran un tramo ante rivales del segundo pelotón con la premisa en primer lugar de ganar al fin en Balaídos. Un punto de seis en sus dos comparecencias anteriores ha provocado un rápido viaje al pasado inmediato. A los últimos cinco años en que el equipo no ha sido capaz ni de ganar el 30 % de los partidos disputados como local.
Frente al Valladolid, quince días atrás, Herrera adivinó un punto de luz para sacudirse el estigma y por ahí incidirá esta tarde ante un equipo que además, a priori, renunciará a meterse en la cueva. El técnico extremeño planea introducir como mucho un par de cambios y mantener una apuesta táctica que parte del control de balón pero que no desdeña de la velocidad en los metros finales, el ADN celeste del último curso.
El principal debate para el partido aparece en el lateral derecho con tres candidatos. Hugo Mallo no jugó con la sub-21 en Croacia y podría estar disponible, pero después de estar viajando durante la madrugada del viernes su respuesta física es una incógnita. Ayer entrenó nada más llegar. Si al final el marinense tiene descanso, Oier Sanjurjo podría debutar, pero tampoco puede descartarse al zurdo Bellvís corriendo la banda diestra. Ya lo hizo en un par de ocasiones aprobando con nota.
La segunda incógnita atañe al debate de los últimos tiempos. Herrera volvió a reiterar ayer que no ve a Bustos y Borja Oubiña en el mismo once. El alicantino recuperó el puesto en Soria y parte con ventaja, pero la visión de juego del vigués es un aval para su titularidad. En casa apostó por él en la última ocasión.
A mayores, el entrenador tiene ganas de darle un descanso a Vila, el único central derecho del equipo y el único que ha jugado todos los minutos hasta la fecha. Su sustituto, aunque no natural, sería Oier, pero parece difícil pensar que la probatura para la reconversión del navarro vaya a llegar en un partido de Liga en donde los vigueses se juegan el primer triunfo ante su afición.