Cuando un partido está atascado y el rival no concede ni un milímetro, la selección española de hockey sobre patines y el Liceo siempre tienen ahí a Jordi Bargalló.
El catalán es de esos jugadores que a todo entrenador le gusta tener: seguro en defensa y resolutivo en ataque. Porque en su carrera ha sido igualmente utilizado como delantero y como zaguero. En San Juan ganó, a sus 32 años, su tercer título mundial con un gran protagonismo. Once goles, de los cuales tres los metió en semifinales (España venció por 4-3 a Mozambique), siendo uno de ellos de oro.
Formado en la prolífica cantera de San Sadurní de Noia, su localidad natal, sus mayores logros deportivos los viviría ya como jugador del Liceo, club en el que ha militado en dos etapas (la primera entre el 2003 y el 2007, y la segunda desde el 2008). Dos copas de Europa, otras tantas del Rey y CERS, una Copa Intercontinental y una Supercopa de Europa adornan su palmarés en lo que a éxitos de club se refiere. Tres Mundiales y otros tantos Europeos son sus éxitos a nivel de selección.
Estudiante de Magisterio en la rama de Educación Física, Jordi Bargalló ha echado raíces en A Coruña, en donde nació su hija, una ciudad en la que fue elegido el pasado verano para leer el pregón de las fiestas y declararse «muy de la terriña».