La primera «final» llega demasiado pronto

DEPORTES

01 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Con solo cinco jornadas de Liga disputadas hemos comprobado la presión a la que está sometido el Dépor en su aventura de retornar a Primera División. Existe cierto tremendismo en todo cuanto acompaña al equipo de Oltra. Demasiados excesos en las valoraciones de las derrotas, así como en las de las victorias. Hasta el propio club presiona a sus futbolistas aireando un comunicado ultra a raíz de la goleada en Alcorcón. No hay temple. Y esta carencia es mala compañera de viaje de cara al objetivo marcado.

Así las cosas, el encuentro ante el sorprendente, pero humilde Guadalajara, se ha convertido en una pequeña final que puede significar el retorno temporal a la normalidad, o la apertura de una profunda crisis de imprevisibles consecuencias.

Desde un punto de vista objetivo, cuesta creer en un nuevo tropiezo deportivista. Al amparo de Riazor, un modesto rival recién ascendido y sin mayores pretensiones que la permanencia, no debería ser un obstáculo en el camino del equipo con mayor presupuesto de la Segunda División. Pero para ello, el Dépor tiene que arreglar varios aspectos del juego que hasta ahora han sembrado un montón de dudas. El primero, recuperar la solidez y evitar que, una vez más, sea Aranzubia el hombre decisivo. El equipo está concediendo demasiadas ocasiones de gol. El segundo, controlar el juego, como corresponde a un aspirante al título. Y el tercero, cerrar los partidos para evitar angustiosos finales, como sucedió ante el Recreativo de Huelva, el Barça B y el Sabadell.