Federer debuta hoy en la central ante el colombiano Santiago Giraldo. Superada la barrera de los 30, su tenis está ofreciendo resquicios de debilidad no habituales hace un tiempo. Pero Federer es Federer, y a la estadística de que solo ganó un torneo menor este año -Doha-, se puede contraponer su victoria sobre Djokovic en París.
«Los 30 no cambian nada, es solo un número», aseguró el ex número uno y cinco veces campeón del US Open, que dice tener «todo bajo control», al tiempo que comenta que el cemento de Flushing es este año «un poco más lento».
Las derrotas inesperadas y en instancias más tempranas que antaño le resbalan a Federer. El suizo jura tener «tanto hambre de ganar como siempre» y dice que jugará «muchos años más», ya que su técnica y su físico se lo permiten tras haber sido «muy profesional con los entrenamientos, masajes, dieta, horas de sueño y todo eso».
Es menos favorito que antes, pero no hay dudas de que es candidato, etiqueta que el suizo prefiere quitarle al argentino Juan Martín del Potro, campeón en 2009 y de regreso al US Open tras perderse casi todo 2010 debido a una lesión.