Djokovic pulsa en el US Open y sobre su superficie favorita su apabullante dominio actual
29 ago 2011 . Actualizado a las 13:28 h.Bromista, inestable, anárquico, histriónico, débil, poco sacrificado e inmaduro. Ninguna de las lagunas que acompañaron el primer despertar del talentoso Novak Djokovic valen desde hace un año para explicar la tiranía con la que gobierna el tenis mundial en los últimos meses. Casi invencible por números, juego e intimidación, el US Open que comienza hoy (Digital +, 17.00) pulsa ahora cuanto tiempo es capaz de mantener un nivel estratosférico. Porque hoy no se discute que, si el serbio juega como en los últimos meses, en dos semanas levantará la copa en Nueva York.
motivación
La gasolina de la mente.
Dos momentos previos a la metamorfosis de Djokovic. Una tarde de noviembre, deambula por el O2 Arena de Londres mientras pestañea, gesticula, tira un partido que había empezado trepidante y muere bochornoso en el Masters de Londres ante Nadal. Apenas unos días después, lidera el triunfo de la Copa Davis para Serbia y empieza a derribar barreras. Es otro. Djokovic asume por fin, ahora con 24 años, como una voluntad férrea mueve todo. «Quiero mejorar, Nadal es para mí el ejemplo a seguir. Hace unos años todos sabíamos lo dominante que era en pistas de tierra, pero no lo era tanto en otras superficies. Nadie pensaba que podría llegar a ser mejor de lo que ya era y, sin embargo, logró mejorar. Quiero que suceda lo mismo conmigo. Siento que todavía soy un jugador que tiene algo que probar y deseo mejorar mi juego», resume. Hoy solo queda la duda de si algún día volverá a su versión más quebradiza, después de mejorar justo en los dos aspectos que le lastraban, la fortaleza mental y la resistencia física.
superficie
Pista dura, condiciones óptimas.
El primer gran título de Djokovic llegó en el 2008, cuando anunció en el Abierto de Australia un porvenir que tardó en conquistar. Tras evolucionar en tierra y en hierba, persigue en Nueva York su tercer grande del año, en pista dura como Melbourne, la superficie que mejor plasma sus condiciones, el terreno en el que ha conseguido siempre sus mejores resultados.
desgaste
Menos partidos, mayor tensión.
La gira de Djokovic por el mundo ha ido haciendo mella en su cuerpo. Las molestias en la espalda y el hombro propiciaron su abandono en Cincinnati. Su propio desgaste, en un torneo de dos semanas, con partidos al mejor de cinco sets en días alternos, supone una de sus amenazas, a falta de un rival en forma que pueda someterlo. Hoy no lo parecen de entrada ni Nadal ni Federer ni Murray. Paradójicamente, no es el serbio el top-ten con la bolsa más llena de partidos. Tenistas como Nadal (53 victorias y 10 derrotas) y Almagro (45/17) jugaron más que él (57/2) en estos ocho meses. Aunque nadie duda de la mella que causa una tan repentina exposición a todos los focos.
CONSECUENCIAS
Efecto en los demás, tormento para Nadal.
Como en vasos comunicantes, el ascenso de Djokovic propicia el bajón de sus rivales. Como ningún otro ha sufrido su ritmo Nadal, derrotado por el serbio en cinco finales este año. Las consecuencias alcanzaron el resto de la temporada del mallorquín, encogido ante rivales sencillos, dubitativo ahora en el terreno en el que nunca fallaba.
FISURAS
Dos derrotas singulares.
Universos opuestos en su tenis, el poder absoluto de Djokovic solo encuentra paralelismo en el de John McEnroe en 1984. Porque el serbio ha arrasado sin contemplación. ¿Cómo frenarlo en Nueva York? En el 2011 tuvieron que producirse circunstancias singulares para que perdiese. Su primera derrota llegó en la semifinal de Roland Garros contra un Federer absolutamente celestial, que dibujó su más amplio repertorio de recursos como ya casi no acostumbra. Si el suizo recuperase ese nivel, podría hacer frente al serbio. La segunda mancha en su 2011 la sufrió en Cincinnati, aparentemente lesionado contra Andy Murray, un rival siempre incómodo.
cuadro
Posibles rivales.
En teoría, Djokovic ve un cuadro asequible. Debuta mañana contra el irlandés Conor Niland y luego debería jugar contra Pere Riba, Ivan Dodig, Richard Gasquet o Tomas Berdych, Monfils, Federer y Nadal.