David Gómez está de vuelta. El que fuera subcampeón del mundo júnior de decatlón y dos veces olímpico en esta modalidad deportiva, llevaba dos años parado. Sus dos tobillos le habían dicho basta después de los Juegos de Pekín y en la antesala de un nuevo ciclo olímpico comienza a caminar de nuevo. El vigués asomó la cabeza en la competición el pasado invierno cuando participó en un par de pruebas del gallego, continuó después su reencuentro en la Liga de clubes con el Celta tomando parte en aquellas menos lesivas para sus molestias.
El último guiño al regreso a la competición fue el gallego de un par de semanas atrás. En Ferrol captó el mensaje que era el momento de volver al decatlón. Que el campeonato de España era un excelente escaparate para ver si la vuelta era posible. Incluso hubo quien apostó por su presencia en el podio desde el momento que lo vio entre los inscritos.
Pero quedaba la duda después de dos años apartado de foco, con mucha recuperación y menos entrenamiento. Hasta el propio David había comenzado a ejercer de monitor quizás pensando en el futuro.
Pero en Málaga quedó claro que el rosaleiro no ha perdido su gen competitivo. Quizás esté más corto de forma que sus rivales, pero sus afán de superación y su veteranía a la hora de competir son inmensos y tapan cualquier carencia. También destila confianza, tanta que el oro no le cogió por sorpresa: «Hiciera un cálculo y pensaba que si terminaba podía andar por los 7.270 puntos y ganar», comentó mientras apuntaba que la recuperación aún queda lejos. «Vamos por buen camino, pero nada más». El objetivo es Londres. Sería el tercer atleta gallego en hacer triplete olímpico.