No podía estar más contenta, y no le faltaban argumentos. En su madurez deportiva, Andrea Fuentes rompió la maldición en Shanghái y, tras tres bronces de las componentes del equipo español de natación sincronizada, en rutina individual en solitario, en dúo técnico por parejas (junto a su compatriota Ona Carbonell) y en la rutina técnica por equipos, se colgó por fin la medalla de plata en los Mundiales de natación. La catalana recuperó el metal que el combinado que dirige Anna Tarrés logró hace dos años en Roma y al que no había podido acceder en los tres días de competición.
Bajo acordes de la música de la cantante francesa Edith Piaf, y con un bañador negro, Fuentes superó con 96.520 puntos a la china Sun Wenyan, que sumó 95.840, después de que en los tres podios anteriores las locales hubieran superado en la pelea por la plata a las españolas. Insuperable fue, una vez más, la rusa Natalia Ischenko, que se colgó su cuarta medalla de oro en los campeonatos.
Los jueces reconocieron esta vez la superioridad artística, velocidad en la ejecución y capacidad de innovación de las españolas sobre las anfitrionas, algo que habían criticado varias de las chicas los días anteriores. La nadadora de Tarragona, de 28 años, confirmó así su papel de sucesora en sincronizado de Gemma Mengual, de baja por maternidad. «He salido menos nerviosa que esta mañana y no sé por qué, pero da igual todo. Estoy segunda y no puedo estar más contenta», dijo la deportista tras el éxito. «No me lo esperaba. Nunca me lo quise creer del todo y aquí está», añadió la sirena española, aludiendo a quienes le adelantaron en su delegación que podría ser segunda.
Otro triunfo para España fue la clasificación de Kiko Hervás para los Juegos Olímpicos de Londres 2012. El nadador de Barcelona fue sexto en la prueba de 10 kilómetros en aguas abiertas, en la que mejoró una posición respecto a la cita de hace dos años en Roma. El griego Spydiron Gianniotis fue el vencedor.