Los cambios en las pistas frenan la velocidad del juego
20 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Rafa Nadal dice que ni se da cuenta, Roger Federer está convencido de que sí, pero el que tiene la última palabra sobre el césped de Wimbledon es Eddie Seaward, y él lo tiene claro: la hierba del All England es más lenta que antes, salvo en dos canchas que este año serán súper veloces.
«No es algo que hayamos buscado conscientemente, pero es cierto que los jugadores tienen una fracción de segundo más que antes para impactar la pelota», explica Seaward, que desde hace más de dos décadas es el responsable de la pradera verde de Wimbledon.
Seaward explica cómo funciona ese organismo vivo que hace único Wimbledon: «Lo que sucede desde hace unos años, en los que comenzamos a usar predominantemente la variedad rye-grass, es que hay más aire entre las hojas de césped. Eso permite que la pelota entre más en contacto con la tierra y que rebote más fuerte y alto. Permite más intercambios desde el fondo».
Federer opina lo mismo
Federer coincide. «Es curioso, pero últimamente veo más peloteos desde el fondo en Wimbledon que en Roland Garros. El césped es demasiado perfecto y las bolas algo más lentas», considera. Nadal no aprecia cambios: «La verdad... Yo ni me entero. Pero creo que ahora también se resta mejor que antes, te lo piensas dos veces antes de sacar y subir a la red».
Nadal cree que cambió más el juego que las pistas. «Los tenistas ya no se especializan como antes, porque tienen que jugar 18 torneos y todos los grandes. Todos juegan hoy mejor en todas las superficies, no es como en otros tiempos».
Seaward tiene una explicación para el Wimbledon «lento», y no se debe a la hierba. «Lo que le da la velocidad a la superficie no es el césped, sino el suelo sobre el que este crece. Este suelo es muy duro, predominantemente arcilla, a diferencia de los campos de fútbol o golf, que se asientan sobre arena».
Medidas iniciales
Pero además el césped es otro. Una veintena de años atrás Seaward se convirtió en apenas el séptimo head groundsman, el máximo responsable del estado de las canchas. Una de las primeras medidas que tomó fue erradicar la poa annua, una maleza que se entremezclaba con el césped. Ese pastito ya no está, y la hierba de Wimbledon es diferente.
Las pistas número 3 y número 4 sí serán de nuevo este año más veloces, y quizá recuperen el Wimbledon que privilegia el juego de saque e inmediata subida a la red.