El gallego que conquistó China

Dani Cancela fue elegido mejor lateral izquierdo de Hong Kong tras ganar la Liga


a coruña / la voz

Dani Cancela descansa en Galicia. Ha sido un año largo, pero fructífero. Ha ganado la Liga de Hong Kong con su equipo, el Kitchee (donde también juega el vigués Roberto Chino Losada), y recibió en su visita a La Voz la noticia del premio al mejor lateral izquierdo del campeonato. Por delante tiene dos años más de contrato para disfrutar del fútbol y de las experiencias en la excolonia inglesa, en compañía de su esposa.

«Ganamos la Liga tras 47 años y eso lo justifica todo. Objetivamente, era muy difícil, el South China es muy superior a los demás en presupuesto. A nivel profesional fue perfecto», relata. «Y en lo personal, todo lo que vivimos es impagable. El fútbol nos daba la oportunidad de comenzar una vida en otro sitio sin tener que irnos con una mano delante y otra detrás. Hemos intentado aprovechar sus costumbres y conocer gente para futuros proyectos, no encerrarnos solo en el modo de vida occidental. Porque si te va mal en lo deportivo y no te adaptas, se te cae el mundo», añade. «Está bien pensar que los futbolistas son personas y que tienen inquietudes más allá de lo que van a ganar y de salir al día siguiente, aunque hay de todo y algunos sí cumplen el tópico», zanja.

Dani Cancela regresa a Galicia con la maleta cargada de anécdotas de un país en el que el fútbol no es el deporte rey (a excepción de la Premier League inglesa) y el premio por ganar la Liga es doble: jugar la AFC Cup (equivalente en Asia a la Europa League) y el torneo Barclays (un bianual que este año tendrá al Chelsea como rival del Kitchee, al Blackburn y al Aston Villa). «La gente se sorprende cuando les dices que eres futbolista. Te preguntan en cuánto corres los cien metros, y en qué trabajas», dice.

Recuerda el escaso ambiente de fútbol que rodea a los partidos, a pesar de que hay estadios para 50.000 personas. «En el último partido, dos mil personas en el campo. En el partido anterior, nadie. Íbamos en metro a jugar los partidos», relata. «Ni percibimos ganar la Liga. Nos invitaron a una cena de celebración en el club hípico donde está nuestro campo. Un bufé, breve. Tengo un amigo que juega en el Ribadeo y su celebración fue mucho más intensa. Es una sensación extraña, eché en falta esa explosión de adrenalina de cuando ganas algo», recuerda.

«No tenemos campo de entrenamiento propio. Pertenece al Gobierno y lo reservamos como cualquier otro usuario. Cuando se cumple nuestro tiempo, suena un silbato y tenemos que abandonarlo. En la víspera del partido más importante, contra el South China, el encargado de reservar cada mes [no se puede con más antelación] no lo reservó y cuando llegamos estaban cuatro ancianos haciendo deporte. Y hubo que esperar», cuenta.

El defensa coruñés regresará a principios de julio a Hong Kong.

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