Las preguntas que no le hacen a Lendoiro


Alo largo de la temporada pasada, fueron varias las ocasiones en las que un periodista le preguntó a Lotina tras una derrota si pensaba dimitir. El entrenador del Deportivo respondió siempre que no, pero se le notó crispado. Obviamente, no era una pregunta agradable, pero es parte del juego en una sociedad de libertades hacer preguntas y pedir responsabilidades cuando las cosas no han sido bien hechas, o por lo menos, cuando así se piensa desde la honestidad. Pero aunque a Lotina no le gustaba hablar de dimisiones, siempre asumió su parte de responsabilidad en los resultados. Se culpó de todo lo malo y en muy pocas ocasiones cayó en la tentación de poner el ventilador en funcionamiento.

Pero Lendoiro vive en otro planeta. Ayer mantuvo una nueva comparecencia ante los medios de comunicación tras el descenso. Y, como en las anteriores, no hubo ni un atisbo de autocrítica. Cualquier pagano, tras escucharlo, podría pensar que el Dépor, lejos de haber bajado a Segunda División, acaba de ganar la Champions.

Si una temporada ha sido paradigmática de la decadencia de Lendoiro como gestor ha sido esta que tan dolorosamente ha concluido, con ridículos como el de Javito; con episodios bochornosos, como los temas médicos, con el gatillazo de Makukula y con su enorme capacidad para granjearse enemigos. Pero ningún periodista de los presentes (faltaban los vetados), en el ejercicio de su libertad, consideró relevante levantar la mano, mirarle a los ojos y preguntarle: usted y su familia, ¿se han planteado dimitir tras el fracaso del descenso? ¿Qué responsabilidad ha tenido usted en todo esto?

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