Cuando se habla de Mónaco, se habla de la dificultad y lo peligroso que es este circuito, y a todos vienen a la memoria accidentes como el que sufrió este sábado Sergio Pérez. El piloto mexicano, que había logrado por primera vez esta temporada entrar en la Q3, perdió el control de su Sauber a la salida del túnel, cuando faltaban poco más de dos minutos y medio, y se estrelló contra las protecciones de la chicane posterior. El golpe fue tan fuerte que Checo Pérez no salió del monoplaza, y a todo el paddock se le puso el corazón en la garganta. Finalmente, lo trasladaron al hospital, consciente, e incluso hablando con los médicos. Afortunadamente, solo sufrió una contusión y una distensión en el muslo.
En lo puramente deportivo, Sebastian Vettel hizo pole, la quinta de la temporada. En cuanto en Red Bull cambian el mapa motor para que se active el ingenio mecánico de los difusores sopladores, son imparables. Y eso que en esta prueba parecía que tanto McLaren como Ferrari tenían opciones de superar al campeón del mundo.
Sin embargo, el propio Alonso, tras la cuarta plaza en la parrilla, confesaba que la bandera roja los pilló en el peor momento. Hamilton tampoco estuvo fino en el momento decisivo y acabó séptimo sobre la pista. Después, los jueces lo penalizaron por saltarse una chicane y lo relegaron al noveno puesto.