Mónaco es el triunfo más codiciado y la asignatura pendiente de Vettel
27 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Todos los ciclistas han soñado alguna vez con ganar el Tour de Flandes. Cualquier piloto de fórmula 1 vendería parte del chasis de su alma por un triunfo en Mónaco. Son cosas de los clásicos. Las joyas de la corona. Con un valor que va más allá de la cotización de la pura victoria, con un extra histórico y sentimental. Por eso, a pesar de sus taras objetivas, de sus comprobados anacronismos, se mantiene en el calendario desde 1950. Los pilotos compiten enmarcados por el lujo y el mar, pero en un circuito lento, con asfalto bacheado, terreno en absoluto fértil para los adelantamientos y cuestionable en materia de seguridad, donde los coches lamen las barreras de seguridad. Pero la carrera conserva su magnetismo sobre el gran circo. Porque es Mónaco. Un intenso viaje al pasado de la fórmula 1.
Esta prueba es una de las pocas asignaturas pendientes en el irresistible ascenso de Sebastian Vettel. El campeón del Mundial 2010 y gran dominador del 2011 no ha ganado en Montecarlo. En este gran premio la parrilla es determinante y Red Bull podría exprimir el dominio que ejerce en la calificación. En su conjunto, no es este el mejor trazado para que el equipo de Milton Keynes mantenga un ritmo de carrera muy superior al de sus rivales, aunque el australiano Mark Webber firmara el triunfo en la última edición. Sus curvas cerradas, extremadamente lentas, limita el vuelo de los bólidos energéticos.
De entre todos los equipos, McLaren es el que más laureles ha lucido en Montecarlo. La escudería inglesa ha logrado quince triunfos en este escenario. Y en estos momentos se presenta como la alternativa al poder establecido. Su tracción será una de sus mejores armas el domingo.
El viraje de Ferrari
Ferrari afrontará su primera carrera después de la destitución de Aldo Costa, director técnico del equipo italiano. La escudería italiana varía su estructura para escenificar así su viraje, su intento de romper definitivamente con un arranque de campeonato gris y decepcionante. Está por ver si estrecha el cerco sobre Red Bull y McLaren en un circuito lento que ofrece condiciones para que mejore su rendimiento.
Las innovaciones introducidas en el reglamento para incrementar los adelantamientos no parecen variar en exceso la dinámica de Montecarlo, donde estas maniobras siempre se han realizado a golpe de audacia. La zona de uso del alerón móvil se reduce ostensiblemente en comparación con anteriores grandes premios. El sindicato de pilotos había solicitado su prohibición porque consideraba que en el complicado callejero de Mónaco su uso no marcaría diferencias y complicaría la conducción en un circuito suficientemente peligroso sin nuevos aditivos, pero la FIA acordó vetar el DRS solo en el interior del túnel.
Los cambios pasan. Mónaco queda. Algo normal cuando se trata de la aristocracia de la fórmula 1. De un clásico.