Espectáculo por obligación

Xurxo Fernández Fernández
xurxo fernández REDACCIÓN / LA VOZ

DEPORTES

El 0-2 de la ida fuerza al Madrid a renunciar a la cautela frente a un Barça que recupera a Iniesta

03 may 2011 . Actualizado a las 16:39 h.

Del no se puede al podemos media menos de una semana y la necesidad blanca de creer en una remontada en el territorio más hostil y en las condiciones más precarias. Dos clásicos después, a Mourinho le han desactivado la fórmula anti-Barça perfeccionada en Liga y empleada con éxito en la final copera. Hasta el minuto 60 del penúltimo clásico, el portugués, que daba por bueno un 0-0 en casa, veía su plan cumplido al dedillo.

Pero transcurrida la hora del choque de ida, llegó ese minuto fatídico -poco antes, según aseguró el propio Mou, de que la entrada de Kaká por Lass desencadenara la versión ofensiva de su equipo-. El jugador más desequilibrante del Madrid, un central reconvertido a pivote defensivo, se fue a la calle, facilitando la victoria culé en el Bernabéu y complicando la remontada. El hombre al que Florentino encomendó acabar con el reinado de Guardiola se quedó sin el trivote que había diseñado para la tarea. Ahora debe acudir al Camp Nou con un esquema similar al que deparó una humillante manita y con la necesidad añadida de hacer tres goles (dos para forzar la prórroga). Solo el Hércules, la Real, y el Arsenal le han hecho más de un gol en 90 minutos al Barça esta campaña y los alicantinos fueron los únicos en lograrlo en feudo azulgrana.

Las sanciones no solo obligan al técnico visitante a cambiar el dibujo, sino que le restan piezas para interpretarlo. Pepe no podrá jugar en la medular, pero tampoco formar con Carvalho la pareja de centrales. Un puesto en el que Ramos no figura como recurso de emergencia. La ausencia obligada del de Camas también reduce a una sola las alternativas para el lateral derecho. Arbeloa, sobremotivado en los dos clásicos precedentes, y Albiol, expulsado en el choque liguero, entrarán por fuerza en el once. También lo hará Lass, que nunca fue la primera opción de su entrenador para un dúo en el centro del campo.

Variantes ofensivas

A partir de ahí, Mourinho sí puede presumir de variantes a la altura del club más inversor del planeta. Maneja la posibilidad de colocar a Özil por delante de Lass y Xabi Alonso o retener al alemán en su posición habitual: como una de las puntas del tridente que escolte al delantero centro. Junto a él formarían Di María y un Cristiano Ronaldo que ya se quitó la espina de marcarle al Barça, pero volvió a mostrar su lado oscuro en el choque de ida. En el puesto de ariete, el técnico portugués dispone por fin de la triple fórmula que reclamaba a principio de campaña. Su favorito es Adebayor, petición personal y al que reservó el pasado sábado ante el Zaragoza. Aporta corpulencia y entrega, pero su puntería no está a la altura de la de Benzema, en una forma excepcional.

Además, el togolés es uno de los cuatro jugadores que se perderían la final de Wembley si ven una amarilla. Cristiano, Albiol y Di María son los otros apercibidos, mientras que los de casa no tienen ninguno. Ese es precisamente uno de los motivos de queja del club blanco, que acusa al rival de hacer teatro para forzar sanciones. El Barça, por su parte, no cesa en sus alusiones al juego duro del Madrid. Enésima disparidad entre los contendientes de un clásico que aventura tanta tensión como los precedentes. Motivo de preocupación para el belga De Bleeckere, incluido en la lista negra arbitral de Mou.

Guardiola huyó el pasado miércoles de cualquier referencia a los colegiados y dio instrucciones a los suyos de evitar calentar el choque (algo que él sí hizo antes del duelo del Bernabéu). Envalentonar al visitante va contra los intereses del claro favorito del cruce, que desde ayer cuenta de nuevo con Iniesta, después de que el manchego completara sin problemas la sesión de entrenamiento. El regreso del 8 centra las bajas culés en la zona defensiva, donde Puyol, todavía tocado, deberá ocupar el lateral izquierdo, y Mascherano ejercer otra vez de central. Zaga de emergencia para proteger el billete a Wembley.