Deportivo-Santander, partido del que se vino hablando tanto que casi está dicho todo. Ese «casi» abarca el todo y el nada, porque entre lo comentado en las vísperas y lo que suceda esta tarde en Riazor, media un profundo abismo. De todo lo dicho hasta ahora, ¿quién adivina lo qué seguirá en pie después de los 90 largos minutos de juego?.
Cierto que la afición coruñesa espera celebrar el triunfo de un Deportivo que a estas alturas de la Liga no debería sembrar tanta preocupación en su entorno. Es cierto que reina esa confianza en los hombres de Miguel Ángel Lotina, efectivamente así se palpa en el ambiente. Pero también es verdad que el equipo santanderino no comparte cuanto aquí se dice, entre otras razones porque ellos se presentan manejando otros argumentos, entre el que destacan, como importante, que desde la llegada de Marcelino al banquillo varió el rumbo del equipo en un sentido más firme. De hecho, con el técnico asturiano los cántabros solo han sido derrotados dos veces (contra el Madrid en El Sardinero y por el Osasuna en Navarra) en nueve partidos.
Dígase lo que se quiera, aquí estimamos algo contrastado en el fútbol: en un partido que se presente incierto, como el de hoy por la tarde, el factor campo resulta, con frecuencia, un elemento determinante.