El serbio, con el impulso de la Davis; el español, con problemas con el saque

La Voz

DEPORTES

22 mar 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Jugador completo, con buen juego de derecha y revés, Novak Djokovic siempre fue un candidato para pelear con los mejores. Partió con unas enormes posibilidades, y también un lastre debido a su falta de madurez en la pista y sus carencias para mantener un alto nivel durante un espacio largo de tiempo. No ha sido el único al que le ha pasado. Basta recordar a Ivan Lendl o Andre Agassi, gente muy preparada que empezó perdiendo muchas finales, pero que terminaron madurando para unir todas sus destrezas. Unos lo hacen a una edad, y otros más tarde.

El peso de la responsabilidad

En los últimos tiempos hubo cambios en su entorno. Probó una etapa con Todd Martin como entrenador antes de volver con su preparador de siempre, Marian Vajda. Pero, por encima de todo, le impulsó haber cumplido con su país al ganar la Copa Davis, el torneo más importante del mundo por equipos. A partir de ahí, superó la responsabilidad de jugar por todo un país, algo que decrece cuando compites individualmente.

Ante Djokovic, Nadal se equivoca al esperar tanto su fallo. En pista dura debe jugar más agresivo. El serbio tiene suficientes argumentos para aguantar esa situación. También parece tenerle tomada la medida a Federer, al que vi algo estático y sin la claridad táctica de hace unas semanas, cuando avanzaba más dispuesto hacia la red. Echábamos de menos nuevos jugadores que animasen el circuito y ahora se reivindica él, que no se consideraba en serio una amenaza para los dos primeros.

Djokovic tuvo en el pasado un problema de confianza con el servicio, que ya solucionó, justo lo contrario de lo que le sucede ahora a Nadal con un golpe clave, sobre todo en pista rápida. Al serbio se le echa en falta que, después de trabajarse los puntos desde el fondo de forma impecable, no aproveche bien las bolas cortas y suba más a volear.

La ausencia del tío Toni

Por último, da la sensación de que, cuando el número uno no viaja acompañado por su tío y entrenador Toni Nadal, le falta una referencia a nivel táctico. A veces parece que, cuando tiene otro técnico como guía en su banquillo, en este caso Francis Roig, no encuentra soluciones para corregir una situación adversa como ayer.