El conjunto coruñés busca frente al Hércules, un rival directo, un triunfo que le daría tranquilidad en la tabla
06 dic 2010 . Actualizado a las 15:55 h.«Hay mucho barro», suele decir Lotina para referirse a la clasificación cuando está apretada. Barro, y no del metafórico, hubo en El Sardinero, y el Dépor se ahogó en él. El equipo perdió allí su condición de invicto con la defensa de cinco. Esa derrota, unida a un mal resultado hoy, metería de nuevo al equipo en el otro barro, el clasificatorio, sobre todo teniendo en cuenta que el próximo sábado visita a un Atlético herido. Pero hay que pensar en positivo: la victoria situaría a los blanquiazules a siete puntos de los puestos de descenso. Además, el choque es de los de bola extra, pues llega un rival directo al que se superaría en la clasificación, ya que el Hércules suma ahora un punto más que los coruñeses.
La plantilla ha apelado al factor Riazor, pero el Dépor jugará por segunda vez en casa ese día de la semana, lo que Lotina cree que podría repercutir en la asistencia. En el anterior encuentro en lunes, contra el Getafe, la entrada fue muy aceptable, pero en esta ocasión cae en puente (aunque la ayuda de los controladores lo ha volado).
Lotina espera un Dépor que la toque más y la pierda menos. En estos dos aspectos se ha trabajado durante la semana. La defensa y los pivotes serán los mismos: Manuel Pablo, Colotto, Aythami, Lopo, Seoane atrás, y Rubén Pérez y juan Rodríguez (que cumple 200 partidos en Primera) en el medio. De ahí para arriba hay varias combinaciones. El técnico dice tener claro el once, pero ayer no quiso relevarlo porque hay entrenamiento hoy por la mañana y cuando habló aún no había anunciado la alineación a los jugadores. Lo más probable, por lo ensayado ayer, es una línea de mediapuntas formada por Saúl, a la derecha, y Urreta en la izquierda, con Adrián por delante. Otra posibilidad es que Lassad entre por el asturiano.
Hércules y Deportivo se han encontrado más veces en Segunda que en Primera. En los tiempos de la categoría de plata, eran habituales desplazamientos en autocar como el que subfrió ayer. Precisamente, en Segunda logró el equipo alicantino su única victoria en Riazor. Ocurrió en la campaña 83-84, cuando venció por 0-1. Se trata de su único triunfo en doce visitas al municipal coruñés.
Además de su asombroso triunfo en el Camp Nou en la segunda jornada (0-2), el Hércules ha puntuado otras dos veces a domicilio, contra el Zaragoza (0-0) y frente al Almería (1-1). En los tres últimos partidos fuera (dos de Liga y uno de Copa), perdió y los rivales le hicieron tres tantos. A domicilio es más endeble defensa y en ataque, pues Trezeguet no ha anotado lejos del Rico Pérez. El internacional francés y Valdés, que suman 13 de los 14 tantos de su equipo, forman una pareja letal, y de hecho han anotado más goles que todo el Dépor junto, pues el equipo coruñés suma once. Pero no habrá marcaje especial para este dúo: «Tenemos que ser nosotros mismos, no pensar en el rival», argumentó Lotina, que en días pasados también elogió a Drenthe, quien volverá al once alicantino tras dos semanas de baja por enfermedad.
En la lista del Hércules figura el ex deportivista Cristian. Se sentará en el banquillo. Más morbo da el regreso de González, el hombre que paró el penalti de Djukic, ahora preparador de porteros del Hércules.