El Celta supera el examen pendiente

X.R. Castro VIGO/LA VOZ.

DEPORTES

El Celta tiró de oficio para superar una de sus asignaturas pendientes. Quizás con menos fútbol del deseado en un día de perros en lo climatológico, pero ganando al fin a uno de los rivales directos por el ascenso. Los vigueses, cada vez con más catálogo de recursos, supieron jugar sus bazas. Se aprovecharon de un tanto del Las Palmas en propia meta, contemporizaron, mantuvieron el tipo en defensa y mataron la contienda en una contra postrera. El único lunar aparece en la resolución, porque dilapidaron un puñado de ocasiones que pudieron cortar de raíz los temores que engendraba el marcador cuando los insulares se fueron arriba.

Los dos estandartes del mejor fútbol de la categoría no lo pudieron demostrar ayer. Quizás porque el diluvio que cayó antes del partido en Vigo dio paso a otro tipo de batallas. No porque el césped de Balaídos no aguantase, sino porque el guión del partido se fue por otros derroteros.

No por el músculo, sino que la brújula del Celta apuntaba una contienda pragmática. Los celestes sabían que tenían que negar el balón a un mermado Las Palmas y así lo hicieron. Se quedaron con el esférico en propiedad, pero apenas avistaron la portería de Barbosa hasta que se encontraron con un gol en propia meta. De Lucas buscó a David con un centro envenenado y se encontró con la grata sorpresa de que Aythami terminó metiéndolo en su propia portería.

Con el partido encarrilado, el Celta siguió gobernando el balón y aunque el colectivo de Paco Jémez quería estirarse tan solo creo peligro en un balón al palo de Javi Guerrero con posterior gol que ya estaba invalidado por un anterior fuera de juego. Fruto de ese dominio, y bajo la batuta de Álex López, el Celta pudo irse al descanso con el partido resuelto, pero tan fácil le resultaba alcanzar la línea de fondo en el flanco izquierdo del rival como difícil acertar ante la portería de Barbosa.

El partido cambió en el segundo tiempo. El Las Palmas movió ficha, adelantó líneas y se hizo con el balón. El Celta reculó, pero sin acantonarse. El movimiento hizo que la contienda se descosiese. Que los amarillos atacasen desde la posesión y que los celestes rescatasen de su baúl el contragolpe para intentar matar la contienda. Los dos equipos naufragaron en el acierto. De Lucas dilapidó una de las jugadas combinativas del día para enviar un balón franco fuera, Trashorras lo intentó en un par de ocasiones con el punto de mira cambiado y el Las Palmas avisó con dos réplicas que encontraron la respuesta de Falcón.

Con el partido en el alambre, los cambios volvieron a ser el salvoconducto para el éxito celeste. Especialmente Iago Aspas en su labor de nueve de emergencia. El moañés dio una asistencia de gol que Trashorras con concretó por exceso de confianza con el partido cuesta abajo, pero en la jugada de tiralíneas posterior no hubo fallo. Apareció Joan Tomás, el futbolista más rentable, para mandar el balón a la red y enterrar el partido.