Guardado y Juca se pasan al buceo. Más o menos. En realidad, se someten desde ayer a un tratamiento de oxígeno hiperbárico. «Nosotros respiramos a una presión de una atmósfera, y vamos a introducirlos en una cámara en la que presión se eleva al doble, dos atmósferas. Sería el equivalente a estar doce metros bajo el agua», explicó ayer el doctor del Deportivo, Ramón Barral. «Sus cicatrices se han abierto en otras ocasiones, así que vamos a utilizarla para intentar mejorar el tiempo y la calidad de la cicatrización», añadió. Guardado y Juca están lesionados en zonas en las que ya habían sufrido dolencias.
Serán seis sesiones, de una hora de duración cada una, distribuidas en dos semanas. Ayer fue la primera. En Galicia, explicó el galeno, hay dos centros que cuentan con cámara hiperbárica: el antiguo hospital Naval de Ferrol, ahora del Sergas, y el Complejo de Oxigenoterapia Hiperbárica (COH) de Santiago, que es privado. A este último acudieron ayer Juca y Guardado. Los responsables del COH se negaron a hacer declaraciones y remitieron a lo dicho por Barral.
El doctor del Deportivo explicó que «el tratamiento consiste en aportar oxígeno a una presión superior a la atmosférica y en una concentración superior a la que tiene en el aire. Cuando nosotros respiramos, tenemos un 20,9% de oxígeno en el aire, y aquí vamos a usar oxígeno al 100%». Al introducirse durante una hora en una cámara donde la presión está por encima del doble (pasa de una a dos atmósferas) respirando oxígeno al 100%, lo que se pretende es aumentar el transporte de este elemento químico: «El oxígeno en condiciones normales circula por la sangre adherido a la hemoglobina, que es su transportador. La hemoglobina en condiciones normales ya va saturada al 98%, así que poco más la podemos saturar. Sin embargo, lo que vamos a aumentar mucho es el transporte de oxígeno diluido en el plasma. Y con eso vamos a intentar hacer llegar más oxígeno a esa zona para que esa cicatriz funcione mejor».
Este tratamiento, que empezaron a emplear buzos, «no se utiliza de forma habitual en las lesiones deportivas». No obstante, citó a dos deportistas de élite que han recurrido a la cámara hiperbárica: Rossi y Nadal. El piloto italiano se rompió la tibia y el peroné el 5 de junio; se cifró su recuperación en seis meses, pero volvió a los 41 días. Según informó Marca, Rossi realizó 20 sesiones de 110 minutos en una cámara hiperbárica, lo que aceleró muchísimo su recuperación.
En su día, el madridista Raúl y ciclistas como Pereiro emplearon la cámara hipoxia. «Con la hipoxia lo que se pretende es crear un estímulo para que el organismo produzca más hemoglobina simulando las condiciones de altitud. En altitud, cae la presión barométrica, y en la hiperbárica sube. Es todo lo contrario», explicó Barral. Resumiendo: una simula que estás en altura y otra bajo el mar.
El galeno deportivista precisó que la utilización de esta cámara «va a ser paralela al resto del tratamiento, es un elemento más», no un sustitutivo. Y añadió que «no se va a utilizar de forma sistemática y generalizada» en el club blanquiazul.