El Dépor volvió a acusar los defectos que lo llevaron al pozo de la clasificación. Ansioso en defensa, donde un rival con diez le generó demasiadas ocasiones claras, el gol volvió a revelarse como su asignatura pendiente. Es cierto que ayer remató más que nunca, en 23 ocasiones, pero sigue sin acertar, al tiempo que erigió al portero Ricardo en el mejor del Osasuna. Tantas veces disparó ayer como lo hizo contra el Zaragoza (nueve), el Almería (siete) y el Madrid (ocho) juntos, pero ni así le llegó.
Las razones de su falta de gol hay que volver a buscarlas en el ataque. Adrián y Lassad se asociaron más que nunca, pero pisaron poco el área. Lotina reconoció que el asturiano contravino sus órdenes. Quería que se pegase lo más posible a los centrales rivales, pero el delantero jugó según su naturaleza. «Las características de Adrián son las de caer a banda o venir a buscar el balón al centro del campo, pero esas no fueron las órdenes que le dimos antes del partido. Luego él se va y actúa según sus características, pero tanto él como Lassad estuvieron bien y no les puedo pedir más», explicó el técnico.
Diluido
Bigoleador con la sub-21, Adrián probó cuatro veces a Ricardo, dos en cada parte. Quizá la más clara fue aquella internada que acabó en córner, cuando apenas se llevaban diez minutos. Escasísimo bagaje para un encuentro trascendental en el que se esperaba al Adrián de España y no al atacante diluido que se empequeñece en Riazor. «Parece claro que con nosotros no juega al cien por cien», reconocía Lotina esta misma semana.
Sí defiende, sí cae a las bandas y sí genera huecos para sus compañeros. Pero este juego solidario empuja al futbolista llamado a marcar diferencias a dimitir demasiadas veces de su principal tarea de delantero centro. El caso de Lassad es diferente. Tiró dos veces, una clarísima, pues Ricardo tuvo que despejarla con el pie, pero Lotina entiende que brilla más en la mediapunta, donde quizá se asemeja demasiado a Adrián. También hace paredes y también cae a las bandas, aunque su esfuerzo defensivo deja que desear. La pareja atacante propició un bombardeo que murió en la orilla.