La pegada del Sevilla tumba el plan B del Barça

Xurxo Fernández Fernández
Xurxo Fernández REDACCIÓN/LA VOZ.

DEPORTES

Luis Fabiano y Kanouté dieron la vuelta al tanto de un Ibrahimovic que jugó un buen partido y se vació en el campo

15 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

En la Masía hay clase de sobra, pero todavía falta fuelle. Esos chavales en los que Guardiola aseguró el viernes tener mucha fe respondieron durante tres cuartos de hora a tanta confianza y metieron en un aprieto a los primeros espadas del Sevilla, que hasta el descanso solo supieron sufrir.

Antonio Álvarez lo puso todo sobre el césped desde el pitido inicial. Incluido a Navas, que no se encontró con ninguno de sus compañeros de selección, ayer de descanso en Barcelona. Mientras reposaban en la otra punta de España pudieron ver cómo sus relevos cumplían con nota en la primera parte y se hundían extenuados en la segunda.

El míster de Santpedor ya había probado a enfrentarse a los de Nervión con un plan B y confiar en la vuelta. Por ese camino quedó eliminado el Barça la temporada pasada en la Copa del Rey, tras firmar un encuentro grimoso en el Camp Nou. Allí tendrá que buscar de nuevo la heroica dentro de una semana para asegurarse el primer título en juego esta campaña.

La diferencia entre ambos naufragios frente a los andaluces quedó en el terreno de las sensaciones. En aquella ocasión, los meritorios culés desesperaron de principio a fin. En esta, superaron al rival mientras les duró el aliento.

Ayudó que a Guardiola le hayan limpiado a Chygrynskiy, lo que le obligó a poner un central de verdad (de esos con cintura) para acompañar a Milito. Entre el argentino y Sergi Gómez (enésimo canterano con buena pinta) comenzaron empantanando el ataque de los de casa, incapaces además de dar tres pases seguidos en el mediocampo.

En la medular culé hay garantías de éxito prolongado. Sin Xavi e Iniesta para tocar, en el Pizjuán emergieron Jonathan y Oriol, que pusieron en muchísimos problemas al dúo marfileño Romaric-Zokora. Una pareja, la africana, huérfana de capacidad creativa y sobrada de mala leche a la hora de meter el pie.

Los visitantes controlaban, pero sin llegada. Hasta que a un actor inesperado se le encendió la bombilla. Maxwell, reconvertido en extremo, intuyó en su esquina el desmarque de Ibrahimovic y puso un balón perfecto en profundidad para que el sueco se estirara metiendo la puntera y batiera a Palop. Un golazo que daba crédito al discutido 9 culé, ávido de demostrar ganas y clase sobre el Pizjuán.

Sin embargo, Ibra se cayó del once en el vestuario para dejar sitio a Messi y, sorprendentemente, el Barça desapareció al mismo tiempo que su referente en ataque. Cigarini sentó a Romaric y no tardó en demostrar que no hay músculo que de tanto juego como un cerebro en condiciones. El italiano tardó diez minutos en ponerle medio gol a Luis Fabiano, que se encargó de hacer el otro medio.

El empate espoleó a los andaluces, que ya con Kanouté sobre el campo dieron la vuelta completa al choque. El de malí hizo otro par de tantos de enorme factura para demostrarle a Guardiola que hasta las supercopas merecen un respeto. Y un plan A.