El consejero delegado del club ferrolano, Chino Silveira, jugará en A Malata como visitante: «En el campo no quiero perder»
28 jul 2010 . Actualizado a las 02:18 h.El consejero delegado del Racing e hijo del presidente, Chino Silveira, jugará esta temporada en el equipo rival de Tercera, el Narón. Mientras espera el derbi, sitúa la anécdota en su medida. «En realidad, juegan dos ligas diferentes. Lo ideal es que uno se lleve el título con claridad y otro logre la permanencia sin pasarlo mal», explica. Isidro Silveira Cameselle preside el Racing como dueño de más de un 30% de las acciones del club, y su hijo es el consejero delegado. Ninguno cobra. El jugador, de 35 años, con una larga experiencia en el fútbol modesto, de Tercera Autonómica a Tercera División, nunca militó en el Racing ni se enfrentó a él. «Para llegar al equipo me faltó un buen enchufe -bromea-. Yo sé que nunca tuve nivel técnico para jugar en A Malata, ni en un club de los buenos de Tercera, y menos ahora, con 35 años. El Narón hace milagros con lo que tiene, y el Racing es otra cosa, para mí un equipo profesional todavía, que entrena mañana y tarde, paga bien...», explica. Chino Silveira realiza tareas opuestas en A Malata y Río Seco. «Al Racing le aporto mi parte más profesional. Llevo los números como economista; en esa parcela le puedo ayudar. Y al Narón, que tiene un proyecto distinto, pero bonito, con gente de la zona, le puedo echar una mano en el campo», matiza al tiempo que no ve un conflicto de intereses entre las dos facetas. «Todo el mundo me pregunta si me apetece jugar contra el Racing. Tengo muchísimas dudas, pero en el campo no quiero perder», indica con espíritu deportivo. No concibe la opción de sugerir a su técnico, Antonio López, Stili , que no lo cite en el derbi. «Si me comprometo, me comprometo, otra cosa es que él no me ponga. Yo jugaría al 100%. Me parecería una falta de respeto hacia el Narón salir al 50%, o meter un gol en propia meta. Pero tengo un trabajo y no sé si estaré siquiera disponible en esas fechas», explica. En todo caso, los roles de Chino Silveira dan para bromas tanto en el vestuario de Río Seco como en las oficinas de A Malata: «Yo soy el primero en dar mucho juego para que me vacilen. Tiene gracia. En casa mi padre insiste en que debí firmar una cláusula para no poder enfrentarme a ellos».